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  • Evaluación del dióxido de titanio en los alimentos:perspectivas de seguridad de Europa, Canadá y la IARC

    Imagine un polvo blanco brillante espolvoreado sobre sus dulces favoritos o mezclado con su crema de café matutina. Se trata del dióxido de titanio (TiO2), un aditivo alimentario común que se utiliza para mejorar el atractivo visual de diversos alimentos procesados.

    ¿Pero deberías preocuparte por consumirlo? Parece haber opiniones diferentes en Europa y Canadá sobre la seguridad del TiO2 en los alimentos.

    El principio de precaución versus evaluación de riesgos

    La diferencia en las regulaciones se reduce a cómo cada continente aborda la seguridad. Europa sigue el principio de precaución, que evita sustancias con cualquier riesgo potencial, independientemente de la probabilidad de que ocurra.

    Como escribe en un artículo el Dr. Joe Schwarcz, director de la Oficina de Ciencia y Sociedad de la Universidad McGill:"Las agencias reguladoras europeas favorecen el principio de precaución, que es la visión filosófica de que cualquier indicio de riesgo debería excluir el uso de una sustancia".

    Canadá, por otra parte, utiliza un enfoque de evaluación de riesgos. Aquí, los científicos evalúan la probabilidad y la gravedad del daño en las condiciones de exposición esperadas. Health Canada, la agencia federal de salud de nuestro país, considera factores como la cantidad que normalmente se consume y cómo el cuerpo absorbe la sustancia.

    Entonces, ¿a qué se debe el desacuerdo?

    La prohibición europea del TiO2 surgió de estudios de laboratorio en los que las células fueron expuestas a altas dosis del aditivo, a veces en formas no alimenticias. Estos estudios plantearon preocupaciones sobre la genotoxicidad o posibles daños al ADN.

    Sin embargo, como señala Schwarcz, "el significado de estos estudios no está claro en términos de exposición humana".

    Es posible que consumir alimentos con niveles mucho más bajos de dióxido de titanio no presente el mismo riesgo.

    Canadá considera la exposición en el mundo real

    Health Canada reconoce estos estudios de laboratorio, pero enfatiza la importancia de replicar escenarios del mundo real. Su revisión de 2022 consideró específicamente la presencia de nanopartículas en algunos TiO2 de calidad alimentaria.

    Las nanopartículas son partículas extremadamente pequeñas que pueden comportarse de manera diferente a las más grandes. Sin embargo, en su estudio, Health Canada concluyó que “el uso de dióxido de titanio de calidad alimentaria como aditivo no es un problema para la salud humana” basándose en estudios que utilizan dosis realistas.

    Para respaldar aún más su decisión, Health Canada cita estudios en animales en los que se alimentó a ratas con alimentos que contenían dióxido de titanio en niveles mucho más altos de los que los humanos consumirían normalmente. Estos estudios no encontraron signos de genotoxicidad, carcinogenicidad (es decir, que causen cáncer) u otros efectos nocivos.

    La IARC interviene

    La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el TiO2 como “posiblemente cancerígeno en humanos”. Sin embargo, es crucial comprender el contexto de esta clasificación. La clasificación de la IARC se aplica principalmente a situaciones en las que las personas inhalan dióxido de titanio, lo que es relevante para la exposición ocupacional en ciertas industrias, pero no para los aditivos alimentarios.

    Si bien la ciencia sugiere que consumir dióxido de titanio de calidad alimentaria en niveles típicos probablemente sea seguro, Schwarcz destaca un punto más importante:"El consumo de dulces, chicles, gomitas y cremas para café debe limitarse, no porque puedan contener dióxido de titanio, sino porque son pobres en nutrición".

    En términos más simples, concéntrese en una dieta saludable rica en alimentos integrales como frutas, verduras y nueces. Al tomar estas decisiones, obtendrá los nutrientes que su cuerpo necesita y probablemente evitará por completo la mayoría de los alimentos que contienen dióxido de titanio.

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