Los microbios, incluidas las bacterias y los hongos, son organismos unicelulares que se reproducen rápidamente, lo que los hace ideales para estudios de laboratorio. Cuando se aísla un nuevo microbio de la naturaleza, primero se cultiva en un medio líquido conocido como caldo, que contiene agua esterilizada, sales, azúcares y otros nutrientes que favorecen el rápido crecimiento bacteriano en un matraz.
El agar, una sustancia gelatinosa derivada de las algas, se mezcla con nutrientes para formar un gel semisólido. Este medio proporciona una superficie lisa e inerte que permite que una sola bacteria se multiplique en una colonia visible.
Se necesitan tres elementos:una placa de agar, una pequeña lámpara de alcohol (para esterilizar) y un asa de alambre estéril. El bucle transporta una pequeña cantidad de caldo a medida que se transfiere al plato.
Coloque la placa en una incubadora (o a temperatura ambiente) y espere entre 12 y 24 horas para que se desarrollen las colonias.
El aislamiento preciso es fundamental para las aplicaciones posteriores:la detección de antibióticos, los ensayos de mutagenicidad y los estudios de vías bioquímicas se basan en cultivos puros. El dominio del rayado en agar garantiza resultados reproducibles y fiables.