Einstein no habló hasta los siete años, un retraso que algunos estudiosos interpretan como una señal temprana del síndrome de Asperger u otra forma de asincronía en el desarrollo. Académicos como Wolff y Goodman han destacado su naturaleza tranquila e introspectiva y su extraordinario pensamiento visual. Si el inicio tardío del habla fue un signo de una diferencia neurológica o simplemente una manifestación de una vida interior prodigiosa sigue siendo un tema de debate entre los expertos en desarrollo infantil.
Einstein destacó en física y matemáticas desde muy joven, estudió cálculo a los doce años y dominaba el griego y el latín. Sólo reprobó el examen de ingreso del Instituto Federal Suizo de Tecnología porque ese año se invirtió el sistema de calificaciones, convirtiendo las A en F. El examen también requería conocimientos de francés, química y biología, materias que aún no había estudiado. Sus excepcionales puntuaciones en matemáticas y física le aseguraron la admisión con la condición de que después completara su educación secundaria.
Mientras estudiaba en el Politécnico de Zurich, Einstein conoció a Mileva Marić, la primera mujer en graduarse de la institución. La pareja tuvo una hija, Lieserl, nacida en 1902. Los registros históricos proporcionan pocos detalles sobre su vida; algunos estudiosos creen que murió de escarlatina, mientras que otros sugieren que fue dada en adopción.
La vida personal de Einstein estuvo marcada por la tensión. Se casó con Mileva, pero su matrimonio se deterioró rápidamente y mantuvo aventuras con su prima Elsa, quien más tarde se convirtió en su segunda esposa. En 1919 Einstein y Mileva se divorciaron; Más tarde se separó de sus dos hijos, a uno de los cuales le diagnosticaron esquizofrenia.
En 1905, conocido como su annus mirabilis, Einstein publicó cuatro artículos que revolucionaron la física mientras trabajaba como examinador junior en la oficina de patentes suiza. Los artículos fueron:
En 1914, Einstein, junto con tres colegas, firmó una declaración contra la guerra contra el militarismo alemán. Más tarde, durante los disturbios de posguerra en Berlín, él y Max Born intervinieron para desactivar una situación de rehenes que involucraba a estudiantes radicales y profesores universitarios, evitando una posible escalada.
Einstein recibió el Premio Nobel de Física en 1922 por su trabajo sobre el efecto fotoeléctrico. Aunque sus teorías de la relatividad especial y general remodelaron la física moderna, el comité del Nobel no reconoció estos trabajos en ese momento.
Preocupado por los peligros de los primeros refrigeradores eléctricos, Einstein colaboró con el físico húngaro Léo Szilárd para diseñar un refrigerador de absorción que utilizaba amoníaco, butano y agua. Patentado en 1930, el dispositivo no tenía partes móviles y resultó especialmente útil para ubicaciones remotas, aunque finalmente fue eclipsado por modelos de compresores más eficientes.
En 1952, David Ben-Gurion, el primer primer ministro de Israel, le ofreció a Einstein la presidencia de la joven nación. Einstein se negó, citando su avanzada edad y su deseo de permanecer centrado en la ciencia en lugar de la política.
Después de la muerte de Einstein, el patólogo Dr. Thomas Harvey extrajo 2,7 libras de su cerebro y sus ojos de la morgue de Princeton sin permiso. Harvey almacenó el cerebro en frascos, lo movió de un lugar a otro durante décadas y, finalmente, devolvió la mayor parte a Princeton. El episodio sigue siendo uno de los momentos más controvertidos en el estudio post-mortem de un genio.