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  • Cómo el bazo y la médula ósea dan forma al sistema circulatorio humano

    Por Palmer Owyoung
    Actualizado el 24 de marzo de 2022

    El sistema circulatorio depende de una delicada asociación entre el corazón, los vasos sanguíneos, los pulmones y dos órganos hematopoyéticos críticos:el bazo y la médula ósea. Estos órganos producen, maduran y regulan los glóbulos blancos y rojos que mantienen el cuerpo en funcionamiento, defendiéndolo contra infecciones y suministrando oxígeno a los tejidos.

    Papel del Bazo

    El bazo es un órgano multifuncional que actúa como la primera línea de filtración de sangre del cuerpo. Sus funciones principales incluyen:

    • Eliminación de glóbulos rojos senescentes o dañados – la pulpa roja del bazo elimina los eritrocitos viejos y los desechos de la circulación.
    • Vigilancia inmunológica – la pulpa blanca alberga linfocitos y macrófagos que detectan y destruyen bacterias y otros patógenos.
    • Depósito de células sanguíneas – almacena células sanguíneas maduras y células madre que pueden liberarse rápidamente durante emergencias como hemorragia o infección.
    • Producción de células inmunes – el bazo genera linfocitos, células plasmáticas y anticuerpos cuando es necesario.

    Aunque un bazo sano es crucial para una función inmune óptima, el cuerpo puede sobrevivir sin él; sin embargo, las personas que se han sometido a una esplenectomía pueden experimentar una mayor susceptibilidad a ciertas infecciones.

    Papel de la médula ósea

    La médula ósea, el tejido esponjoso que se encuentra dentro de la mayoría de los huesos, es el centro de la hematopoyesis. Contiene células madre hematopoyéticas (HSC) que se diferencian en cada tipo de célula sanguínea:

    • Glóbulos rojos (eritrocitos) – llevar oxígeno a los tejidos.
    • Glóbulos blancos – incluidos neutrófilos, macrófagos, eosinófilos, basófilos y linfocitos.
    • Plaquetas:esenciales para la coagulación de la sangre.

    Millones de estas células se producen diariamente, maduran y luego se liberan a la circulación, lo que garantiza un apoyo continuo a las demandas metabólicas e inmunitarias del cuerpo.

    Desarrollo del Bazo y la Médula

    Durante la embriogénesis humana, el bazo se origina a partir de una masa de células en el saco vitelino ya en la semana 5 de gestación. Entre las semanas 13 y 27, el bazo es totalmente capaz de producir glóbulos rojos y blancos. El desarrollo de la médula ósea sigue un proceso más complejo y de varios pasos impulsado por vías hematopoyéticas estrechamente reguladas. Cualquier alteración en estos puntos de control del desarrollo puede provocar trastornos hematológicos como anemia, leucemia o síndromes de insuficiencia congénita de la médula ósea.

    Trastornos que afectan al bazo y a la médula ósea

    • Médula ósea: leucemias, linfomas, trastornos mieloproliferativos, anemia aplásica, anemia de Fanconi, anemia por deficiencia de hierro, infecciones virales (p. ej., parvovirus B19).
    • Bazo: esplenomegalia (agrandamiento), hiperesplenismo, rotura traumática, destrucción autoinmune y enfermedades infecciosas que afectan su capacidad de filtrado.

    Estas condiciones pueden comprometer la producción de células sanguíneas, la competencia inmunológica y la salud en general, lo que subraya la importancia de estos órganos.

    Conclusión

    El bazo y la médula ósea son compañeros indispensables en el sistema circulatorio. Mientras la médula genera y madura las células sanguíneas, el bazo limpia y suministra reservas de emergencia. Su función coordinada sostiene el transporte de oxígeno, la defensa inmune y la hemostasia que sustentan la vida.

    Referencias

    • Manual de células madre (Vol 2), Robert Lanza, 2004.
    • Hematopoyesis:un enfoque del desarrollo, Leonard I. Zon, 2001.
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