Por Melissa Mayer
Actualizado el 30 de agosto de 2022
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Cuando piensas en tu material genético, probablemente te imaginas los genes responsables de tu color de ojos o tu altura. Si bien el ADN determina tu apariencia, también codifica todas las moléculas que mantienen tu cuerpo en funcionamiento. Para traducir este modelo, la célula utiliza ARN mensajero (ARNm) para transportar información genética desde el núcleo al citoplasma.
El ADN de doble cadena utiliza pares de bases A‑T y G‑C. Durante la transcripción, la ARN polimerasa lee la cadena plantilla y crea un ARNm monocatenario que refleja la cadena codificante, reemplazando cada T con U. Por ejemplo, la cadena codificante de ADN AGCAATC se empareja con la cadena plantilla TCGTTAG y el ARNm resultante es AGCAAUC.
La transcripción es el proceso mediante el cual la ARN polimerasa se une al ADN, desenrolla una región corta y sintetiza una cadena de ARN complementaria. La enzima lee la cadena molde y produce una secuencia de ARNm que refleja la cadena codificante. Este ARNm sale del núcleo y transporta el mensaje genético al citoplasma, donde los ribosomas lo traducen en proteínas.
El ADN consta de cuatro nucleótidos:adenina (A), timina (T), guanina (G) y citosina (C). En la doble hélice, A se empareja con T y G se empareja con C. Las dos hebras se denominan hebra codificante (sentido) y hebra plantilla (antisentido). Por ejemplo, si la cadena codificante dice AGCAATC, la cadena plantilla debe contener las bases complementarias, TCGTTAG.
La diferencia clave entre ADN y ARNm es la sustitución de timina (T) por uracilo (U). Dado que el ARNm es monocatenario, no forma una doble hélice, por lo que la sustitución U simplifica el proceso de traducción. Utilizando la cadena plantilla TCGTTAG, la ARN polimerasa sintetiza el ARNm AGCAAUC. Observe cómo el ARNm coincide con la cadena codificante excepto por el cambio T→U.
Comprender las transformaciones de secuencia desde el ADN codificante hasta el ADN molde y el ARNm es esencial para comprender cómo se producen las proteínas. Incluso un solo cambio de base puede alterar la estructura de una proteína, lo que podría provocar enfermedades. Al estudiar estas pequeñas variaciones, los investigadores pueden descubrir la base genética de las enfermedades y desarrollar terapias dirigidas.
Su ADN no sólo determina los rasgos visibles sino que también dicta las moléculas que construye su cuerpo. Dominar el proceso de transcripción es el primer paso hacia la decodificación de la función celular.