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Aunque los científicos todavía debaten por qué soñamos, un estudio de Lancet de 2022 descubrió un vínculo sorprendente entre las pesadillas frecuentes y un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
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Los sueños ocurren durante el sueño REM, una fase en la que la actividad cerebral se acerca a los niveles de vigilia y la frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan. Las pesadillas, definidas por la Sleep Foundation como sueños vívidos, amenazantes o perturbadores que despiertan a quien duerme, son más comunes en la fase REM y normalmente se recuerdan al despertar. A diferencia de los terrores nocturnos, que surgen durante el sueño NREM profundo, las pesadillas suelen ser experimentadas por todos los grupos de edad, aunque los niños de 3 a 6 años las reportan con mayor frecuencia.
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La investigación, titulada “Sueños angustiosos, deterioro cognitivo y riesgo de demencia:un estudio prospectivo de tres cohortes poblacionales”, siguió a 3200 participantes en tres grandes estudios sobre el envejecimiento. Al inicio del estudio, todos estaban libres de demencia e informaron la frecuencia de las pesadillas. Los adultos de mediana edad (35-64) fueron monitoreados durante un promedio de nueve años; adultos mayores (≥79) durante cinco años.
Un análisis realizado por el Dr. Abidemi Otaiku, investigador clínico del Imperial College de Londres, reveló que aquellos que reportaban pesadillas semanales tenían cuatro veces más probabilidades de sufrir un deterioro cognitivo posterior en comparación con aquellos que no reportaban ninguna. En la cohorte de mayor edad, el riesgo de desarrollar demencia se duplicó y la asociación fue aún más fuerte en los hombres:aquellos con pesadillas semanales tenían cinco veces más probabilidades de desarrollar demencia, mientras que el riesgo de las mujeres aumentó solo un 41 %.
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Aún no está claro si las pesadillas desencadenan el deterioro cognitivo o simplemente señalan cambios cerebrales subyacentes. Los autores del estudio enfatizan la necesidad de realizar una investigación longitudinal para determinar la causalidad. Sin embargo, los hallazgos sugieren que las pesadillas podrían ser uno de los primeros signos detectables de neurodegeneración, precediendo potencialmente a la pérdida de memoria clásica en años o incluso décadas.
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Si las pesadillas son realmente un presagio de demencia, tratarlas en la mediana edad podría reducir la carga de enfermedades en el futuro. El Dr. Otaiku planea explorar si las pesadillas tempranas predicen el riesgo de demencia en la vida posterior e investigar cómo el recuerdo y la intensidad de los sueños se correlacionan con las trayectorias cognitivas. Esta línea de investigación puede, en última instancia, abrir nuevas vías para la intervención presintomática y profundizar nuestra comprensión del papel biológico de los sueños.