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  • Por qué olvidamos nuestros años de bebé:la ciencia detrás de la amnesia infantil

    Imagínese parado en una silla alta en su primer cumpleaños, rodeado de amigos alegres y un pastel de chocolate. A medida que suena la canción “Feliz cumpleaños”, instintivamente aplastas el pastel con ambas manos. Es una escena inofensiva, hasta que te das cuenta de que no puedes recordar el día en que tenías cinco meses.

    La mayoría de los adultos no pueden recordar los primeros acontecimientos de su vida, aunque esos momentos son cruciales para moldear quiénes somos. Este fenómeno, conocido como amnesia infantil , explica por qué a menudo se pierden los recuerdos de antes de los tres años.

    Los investigadores han descubierto que los primeros recuerdos son más frágiles que los posteriores. En un estudio citado por The Telegraph, los niños de tres años podían recordar hasta el 72% de eventos recientes, pero a los ocho o nueve años ese número se redujo a solo el 35%. Los autores sugieren que a medida que los niños crecen, los sistemas de memoria del cerebro se reorganizan, lo que lleva a los niños mayores y a los adultos a podar los recuerdos tempranos en favor de los posteriores.

    Los bebés forman recuerdos de forma diferente

    Para entender por qué no podemos recordar que nos envolvieron, debemos observar cómo se codifican los recuerdos infantiles. Los bebés utilizan dos tipos de memoria:semántica memoria (hechos y conceptos) y episódica memoria (experiencias personales). Con el tiempo, los recuerdos episódicos pueden volverse semánticos; por ejemplo, saber qué es un perro sin recordar la primera vez que tocó uno.

    El hipocampo, una región clave para la memoria a largo plazo, sólo se conecta completamente con otras áreas corticales entre los dos y los cuatro años. Hasta ese momento, el cerebro de los bebés todavía está desarrollando los circuitos neuronales necesarios para el almacenamiento estable de la memoria.

    Un estudio de 2014 en la revista Science examinó el impacto de la neurogénesis rápida (el nacimiento de nuevas neuronas) en los hipocampos infantiles. Los modelos de roedores demostraron que una alta tasa de formación de nuevas neuronas puede en realidad alterar la consolidación de la memoria. Cuando los investigadores redujeron la neurogénesis con medicamentos, el rendimiento de la memoria de los animales mejoró; aumentarlo tuvo el efecto contrario.

    Aprovechando los recuerdos de la primera infancia

    Si bien la edad exacta a la que los recuerdos del bebé se desvanecen sigue siendo incierta, las diferencias individuales son claras. Algunas personas conservan vívidos recuerdos de sus primeros años, mientras que otras no.

    Una hipótesis intrigante vincula la retención de la memoria con el dominio de las manos. Un estudio en Neuropsicología descubrieron que los individuos ambidiestros recordaban recuerdos episódicos anteriores de manera más confiable que los participantes diestros. Los investigadores especulan que una comunicación interhemisférica mejorada a través de un cuerpo calloso más grueso puede favorecer una recuperación más temprana de la memoria.

    El cuerpo calloso normalmente madura hacia los cuatro o cinco años, coincidiendo con la disminución de la amnesia infantil. Este hito del desarrollo puede permitir que los recuerdos episódicos se codifiquen en el hemisferio izquierdo y se recuperen desde el derecho, lo que mejora el recuerdo de los primeros acontecimientos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Por qué no podemos recordar nada antes de los 3 años?

    Varias teorías explican esta limitación:el hipocampo no está completamente desarrollado y es posible que el cerebro simplemente carezca de la capacidad de almacenar recuerdos a largo plazo en una etapa tan temprana de la vida.

    ¿Es normal no recordar tu infancia?

    Sí. Muchas personas experimentan lagunas en la memoria temprana, especialmente si eran muy jóvenes cuando ocurrieron esos eventos o si tienen amnesia. Son comunes los recuerdos parciales o las impresiones vagas.

    Más información

    Nota del autor:Sería maravilloso si mis hijos pudieran recordar sus días de infancia. Mi hijo ambidiestro recuerda acontecimientos de una edad sorprendentemente temprana, lo que respalda la investigación sobre la dominancia de las manos y la memoria.

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    Fuentes

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