Por Dianne Hermance – Actualizado el 24 de marzo de 2022
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La sangre es mucho más que un simple líquido; es un tejido dinámico que transporta oxígeno, nutrientes, hormonas y defensas inmunes por todo el cuerpo.
Los glóbulos rojos y blancos difieren en forma, duración de vida y propósito. Los glóbulos rojos (RBC) transportan oxígeno a través de la hemoglobina, mientras que los glóbulos blancos (WBC) protegen el cuerpo contra infecciones.
La sangre total se compone aproximadamente de un 55% de plasma y un 45% de componentes celulares. El plasma es un líquido rico en proteínas que transporta electrolitos, hormonas y factores de coagulación. La fracción celular incluye eritrocitos, leucocitos y trombocitos.
Los glóbulos rojos son discos bicóncavos que carecen de núcleo, lo que les permite pasar a través de los capilares. Cada célula contiene hemoglobina, una proteína hemo que une el oxígeno en los pulmones y lo libera en los tejidos. La capacidad de transporte de oxígeno de la hemoglobina da a los glóbulos rojos su tono rojo característico.
En adultos sanos, los glóbulos rojos circulan durante aproximadamente 120 días antes de ser eliminados por el bazo (MayoClinic). Una cantidad adecuada de hierro, vitamina B12, folato y vitamina E son esenciales para una síntesis óptima de hemoglobina.
Las deficiencias o anomalías estructurales pueden provocar anemia. La anemia por deficiencia de hierro, el tipo más común en todo el mundo, causa fatiga y dificultad para respirar (Organización Mundial de la Salud). Las condiciones genéticas como la anemia falciforme alteran la forma de los glóbulos rojos, alterando el flujo y acortando la vida útil.
Los glóbulos blancos representan sólo alrededor del 1% de las células sanguíneas circulantes, pero son cruciales para la inmunidad. Se clasifican en cinco tipos principales:
Los glóbulos blancos también eliminan los glóbulos rojos envejecidos o dañados y los tejidos muertos, manteniendo la homeostasis.
Aunque no son verdaderas células, las plaquetas son pequeños fragmentos que desempeñan un papel fundamental en la hemostasia. Tras una lesión vascular, se agregan para formar un coágulo, liberando fibrina para proporcionar un soporte para el crecimiento de tejido nuevo.
Más allá del transporte de oxígeno, la sangre suministra nutrientes, hormonas y células inmunitarias al tiempo que elimina productos de desecho como el dióxido de carbono. También distribuye el calor y favorece el equilibrio del pH.
La hematopoyesis ocurre principalmente en la médula ósea, con contribuciones adicionales del bazo, los ganglios linfáticos y el hígado. Las células madre hematopoyéticas se diferencian en glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas bajo la influencia de factores de crecimiento como la eritropoyetina (derivada del riñón).
Los médicos utilizan habitualmente el hemograma completo (CBC) para evaluar el número de glóbulos rojos y blancos, la concentración de hemoglobina y los niveles de plaquetas. Los recuentos anormales pueden indicar anemia, infección, leucemia u otros trastornos hematológicos.
Las pruebas adicionales incluyen hematocrito, ferritina sérica y recuento diferencial de leucocitos. Estas mediciones guían el diagnóstico y los planes de tratamiento.
Para obtener información más detallada, consulte fuentes acreditadas como la Mayo Clinic . , QUIÉN y CDC .