Por Michael Juez
Actualizado el 30 de agosto de 2022
Una línea de tendencia es una ecuación matemática que captura la relación entre dos variables. Derivada de datos brutos recopilados mediante mediciones o pruebas, la forma más común es una tendencia lineal (línea recta). Una vez que tenga la ecuación de la línea de tendencia, puede pronosticar el valor de una variable para cualquier valor dado de la otra.
Confirme que la ecuación esté en la forma lineal estándar:
y = m x + b
Aquí, x es la variable independiente que controlas, y y es la variable dependiente que responde a cambios en x . Las constantes m (pendiente) y b (intercepción y) son específicos de su conjunto de datos.
Reemplace los símbolos genéricos con los nombres reales. Por ejemplo, si la línea de tendencia vincula el consumo de sal con la presión arterial, la ecuación queda:
Blood Pressure = m × Salt Intake + b
Decida qué variable desea pronosticar. Asigne un valor numérico al predictor. Para predecir la presión arterial, debes establecer un nivel particular de consumo de sal.
Mantenga la variable predicha en un lado de la ecuación. Para las predicciones de la presión arterial el formulario sigue siendo:
Blood Pressure = m × Salt Intake + b
Para resolver el consumo de sal dado un objetivo de presión arterial, reorganícelo para:
Salt Intake = (Blood Pressure – b) ÷ m
Inserte el valor elegido en la ecuación y calcule. Una calculadora u hoja de cálculo hace que este paso sea rápido y sin errores.
Si la intersección con el eje y es cero, la ecuación se simplifica a y =m x. El mismo método se aplica a polinomios u otras líneas de tendencia complejas, aunque resolverlas puede requerir manipulación algebraica o herramientas numéricas.
Las líneas de tendencia son invaluables para modelar datos que aumentan o disminuyen a un ritmo constante a lo largo del tiempo. Permiten pronósticos precisos como:
Al ajustar una línea de tendencia confiable, obtiene una herramienta que puede reutilizarse con nuevos conjuntos de datos para predecir resultados futuros.