Por Marie‑Luise Blue
Actualizado el 30 de agosto de 2022
Las células vivas se dividen en dos grandes categorías:procariotas y eucariotas. Durante aproximadamente dos mil millones de años, sólo los procariotas poblaron el planeta. La distinción definitoria es que los eucariotas poseen un núcleo verdadero, mientras que los procariotas no. En el léxico científico, "pro" significa "antes" y "eu" significa "verdadero", y "cariota" se refiere al núcleo. La evidencia biológica actual respalda un modelo en el que los eucariotas complejos evolucionaron a partir de ancestros procarióticos más simples.
La mayoría de los procariotas son bacterias, mientras que los animales, las plantas, los hongos y los humanos son eucariotas. Una célula procariótica contiene una única membrana plasmática que encierra su contenido. Las células eucariotas también tienen una membrana plasmática pero además albergan numerosos orgánulos rodeados de membrana. Ambos tipos de células comparten una arquitectura de membrana de bicapa lipídica. Los sistemas de membrana interna de los eucariotas probablemente se originaron cuando un procariota grande engulló a otros más pequeños, un proceso descrito por la teoría endosimbiótica.
Tanto los procariotas como los eucariotas portan ADN que dirige la función celular. Comparten un código genético idéntico, pero la organización difiere:el ADN procariótico suele ser desnudo, circular y no está asociado con proteínas histonas, mientras que el ADN eucariótico es lineal, está empaquetado con histonas y confinado dentro de un núcleo.
Los ribosomas (complejos de proteína y ARN que sintetizan proteínas) están presentes en todas las células. Los mismos 20 aminoácidos se utilizan para el ensamblaje de proteínas en ambos grupos, lo que subraya una herencia bioquímica compartida.
Las células eucariotas contienen mitocondrias y, en las plantas, cloroplastos. Estos orgánulos se parecen a los procariotas en tamaño y estructura. Las membranas internas mitocondriales (crestas) reflejan los pliegues que se observan en las células procarióticas (mesosomas), y ambas facilitan la respiración aeróbica, que produce más energía que las vías anaeróbicas. La hipótesis endosimbiótica postula que las mitocondrias surgieron cuando un procariota anaeróbico engulló a uno aeróbico, mientras que los cloroplastos se originaron a partir de una adquisición similar de bacterias fotosintéticas. Ambos orgánulos poseen ADN circular y pueden funcionar independientemente de la célula huésped.