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El hambre es un instinto de supervivencia fundamental que nos obliga a buscar energía y alimento. Pero, ¿hasta qué punto está involucrado el cerebro en ese acto de comer? Investigaciones recientes han demostrado que el cerebro organiza la alimentación a través de cuatro etapas neuronales distintas.
Los científicos de la Friedrich‑Alexander‑Universität Erlangen‑Nürnberg (FAU) y del Hospital Universitario de Colonia utilizaron ratones para mapear el hipotálamo, el centro del sistema límbico que regula el hambre. Publicado en el Journal of Neuroscience, el estudio combinó algoritmos de inteligencia artificial con electrodos implantados para registrar patrones eléctricos en el hipotálamo lateral a medida que el animal avanzaba desde el primer bocado hasta el último trago.
Como corredores de relevos en una carrera, los grupos de neuronas se disparaban en sucesión, cada uno respondiendo a diferentes señales:la hormona del hambre grelina, la hormona de la saciedad leptina, los niveles de glucosa en sangre, los receptores de estiramiento del estómago y la palatabilidad de la comida. Los investigadores descubrieron que estos cuatro grupos se comunican en una frecuencia compartida que es distinta del resto del hipotálamo lateral, actuando efectivamente como un canal "walkie-talkie" dedicado que puede detener rápidamente el proceso de alimentación cuando sea necesario.
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Si bien estos hallazgos son preliminares en humanos, prometen dos avances importantes. En primer lugar, los médicos pronto podrían detectar una disfunción en estos grupos de neuronas, potencialmente una firma neuronal de trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa o el trastorno por atracón, los cuales están profundamente entrelazados con patrones anormales de ingesta de alimentos.
En segundo lugar, una comprensión más profunda del hipotálamo lateral puede abrir las puertas a nuevas terapias. Los investigadores ya han demostrado en ratones que los campos magnéticos oscilantes pueden influir en el ritmo de estas neuronas. Si una neuromodulación similar puede trasladarse de forma segura a los humanos, podría ofrecer un tratamiento específico para los trastornos alimentarios. Los investigadores de la FAU planean explorar cómo la manipulación de estos circuitos neuronales altera el comportamiento alimentario en estudios posteriores.
Si usted o alguien que conoce necesita ayuda con un trastorno alimentario, hay recursos disponibles. Visite la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación sitio web o llame a la línea de ayuda en vivo de NEDA al 1‑800‑931‑2237. El apoyo en caso de crisis también está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana a través de mensajes de texto:envíe “NEDA” al 741‑741.