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Durante años, la oficina ha parecido un invento extraño:un espacio donde personas que de otro modo no podrían conectarse están encerradas en cubículos iluminados con fluorescentes durante ocho horas al día. Si bien esta rutina se ha convertido en la norma para muchos, las investigaciones indican que la mayoría de las personas sólo son productivas durante unas cuatro o cinco horas al día. En la era pospandémica, se cuestiona la necesidad de presencia física en una oficina y nueva evidencia sugiere que trabajar desde casa puede ser más saludable y feliz.
El estudio, titulado "Cambios en la dieta, la actividad, el peso y el bienestar de los padres durante el confinamiento por COVID-19", fue realizado por la Universidad de Australia del Sur y publicado en PLOS One. La investigación rastreó la actividad física, el tiempo sedentario, el sueño, la actividad recreativa, la dieta, el peso y el bienestar de los participantes desde antes de las restricciones de COVID-19 hasta cuatro años después de que comenzara el confinamiento. Los autores, Ty Ferguson, Carol Maher y Rachel Curtis, también detallaron sus hallazgos en un artículo para The Conversation.
Los conocimientos clave incluyen:
Si bien el trabajo remoto no es un truco de felicidad garantizado para todos, los hallazgos de la Universidad de Australia del Sur respaldan el hecho de ofrecer a los empleados la posibilidad de elegir entre trabajo presencial y remoto. El diseño de los espacios de oficina tradicionales también juega un papel importante en el bienestar de los empleados. Un estudio de la Universidad de Karlstad publicado en el Scandinavian Journal of Work, Environment &Health encontró que una mayor densidad de oficinas se correlacionaba con una menor satisfacción laboral y bienestar general. La investigación de la Universidad de Lund informó que después de un año en una oficina de planta abierta, la salud, la satisfacción y el desempeño de los empleados disminuyeron. De manera similar, un estudio de la Universidad de Sydney en el Journal of Environmental Psychology destacó los efectos negativos de los diseños de planta abierta.
Simon Jenkins, en “Una breve historia de la arquitectura británica”, compara los entornos de oficina con exposiciones inevitables:estructuras que dominan nuestra experiencia diaria y pueden ser mentalmente agotadoras. La presencia generalizada de monitores, escritorios y una iluminación intensa de 5000 K en las oficinas tradicionales puede amplificar el estrés y la fatiga, lo que subraya los beneficios de un espacio de trabajo más flexible.
En resumen, hay pruebas sólidas que indican que el trabajo remoto puede mejorar la calidad del sueño, los resultados de salud, la productividad y la satisfacción general, especialmente cuando se combina con alternativas de oficina cuidadosamente diseñadas.