• Home
  • Química
  • Astronomía
  • Energía
  • Naturaleza
  • Biología
  • Física
  • Electrónica
  • Los científicos revelan que los agujeros del cráneo de los dinosaurios eran respiraderos de enfriamiento naturales

    An.Po/Shutterstock

    Los fósiles de dinosaurios han ofrecido durante mucho tiempo respuestas y enigmas a los paleontólogos. Un enigma han sido las curiosas cavidades que aparecen en los cráneos de muchas especies, desde los terópodos más pequeños hasta el imponente Tyrannosaurus rex. Estas aberturas, conocidas como fosas frontoparietales, se encuentran en la parte superior del cráneo.

    Tradicionalmente, se cree que las cavidades del cráneo proporcionan sitios de unión para los músculos masticadores. Sin embargo, una investigación reciente de la Universidad de Missouri, Columbia, publicada en The Anatomical Record, propone una función diferente:las fosas actuaban como respiraderos reguladores de la temperatura, sirviendo esencialmente como una forma antigua de aire acondicionado.

    La hipótesis está respaldada por análogos modernos. Los caimanes americanos, a menudo denominados “fósiles vivientes”, poseen aberturas en el cráneo similares que ayudan a disipar el calor. Las aves, los parientes vivos más cercanos de los dinosaurios, también exhiben aberturas craneales; por ejemplo, los pavos salvajes tienen agujeros en el cráneo que ayudan a perder calor. La teoría de la inserción muscular carece de alineación con la musculatura de estas especies existentes, mientras que la función de escape de calor se ajusta tanto a la anatomía como a las demandas térmicas de los dinosaurios grandes y activos.

    Comparando el pasado con el presente

    Sandi Smolker/Getty Images

    La mayor parte de los fósiles de agujeros de cráneo provienen de la era Mesozoica, hace entre 252 y 66 millones de años. Durante este tiempo, los dinosaurios alcanzaron el dominio global antes de su eventual extinción. El clima era notablemente más cálido, con estimaciones de 6 a 9°C por encima de las temperaturas actuales.

    Los dinosaurios no eran ni completamente ectotérmicos ni endotérmicos. Es probable que su metabolismo ocupara un término medio, lo que les permitía mantener una temperatura corporal relativamente estable y al mismo tiempo responder a los cambios externos. Los grandes depredadores como el Tyrannosaurus y el Velociraptor habrían necesitado eliminar el exceso de calor con regularidad, especialmente teniendo en cuenta sus estilos de vida de caza activos.

    Los investigadores examinaron los cráneos de los caimanes y descubrieron que las aberturas no están vacías sino llenas de una red de vasos sanguíneos que transportan sangre caliente hacia la piel. Las imágenes térmicas revelaron que estas regiones emiten una cantidad significativa de radiación infrarroja, lo que confirma su papel en la disipación de calor. Dado que los caimanes son descendientes directos de los antiguos cocodrilos que vivieron junto a los dinosaurios, estos hallazgos respaldan firmemente la hipótesis de los respiraderos de refrigeración de las cavidades del cráneo de los dinosaurios. Si bien no se pueden descartar por completo funciones alternativas, como sitios de fijación para estructuras ornamentales, la evidencia apunta de manera más convincente hacia la termorregulación.




    © Ciencias y Descubrimientos https://es.scienceaq.com