* electrolitos agotados: La solución química utilizada para realizar electricidad dentro de la célula se consume durante la reacción química. Esto da como resultado un cambio en la composición y concentración del electrolito, lo que lo hace menos efectivo.
* subproductos de la reacción: La reacción química dentro de la célula produce subproductos que no siempre son útiles. Estos subproductos pueden acumularse dentro de la célula y eventualmente afectar su rendimiento.
Por ejemplo:
* en una batería de zinc-carbono: El electrolito (cloruro de amonio) reacciona con el ánodo de zinc, produciendo cloruro de zinc y amoníaco. El amoníaco puede escapar como gas, mientras que el cloruro de zinc se acumula dentro de la celda.
* en una batería de plomo-ácido: El electrolito (ácido sulfúrico) reacciona con las placas de plomo, produciendo sulfato de plomo. Esta acumulación de sulfato de plomo puede obstaculizar el flujo de electricidad y finalmente conducir a la falla de la batería.
Otros desechos potenciales:
* iones metálicos: Algunas células simples también pueden liberar iones metálicos en el medio ambiente si no se eliminan adecuadamente. Por ejemplo, el mercurio de las baterías más antiguas puede contaminar el suelo y el agua.
* fugas: La celda puede filtrar electrolitos u otros productos químicos si está dañado o almacenado incorrectamente, lo que conduce a la contaminación ambiental.
En general, si bien las células simples son convenientes para el uso diario, producen desechos que pueden tener impactos ambientales y de salud si no se manejan de manera responsable.