He aquí por qué:
* Similitud genética: Los ratones comparten aproximadamente el 90% de sus genes con humanos, lo que los convierte en un modelo muy relevante para estudiar la biología humana.
* Genética bien establecida: Existen herramientas y recursos genéticos extensos para los ratones, lo que permite a los investigadores manipular y estudiar genes específicos relacionados con la función inmune.
* Similitud del sistema inmune: Los ratones tienen un sistema inmune complejo que refleja muchos aspectos del sistema inmune humano, incluidas las células T, las células B, los macrófagos y otras células inmunes.
* Facilidad de reproducción y manipulación: Los ratones son relativamente fáciles de reproducir y mantener en entornos de laboratorio, lo que los hace ideales para experimentos controlados.
* Disponibilidad de modelos de inmunodeficiencia: Hay varias cepas de ratones con deficiencias inmunes específicas disponibles, que son valiosas para estudiar componentes y vías inmunes específicas.
Si bien los ratones son los más utilizados, otros organismos modelo también se emplean en la investigación de inmunología, que incluyen:
* pez cebra: Utilizado para estudiar el desarrollo y la inmunidad innata debido a su transparencia y tractabilidad genética.
* Drosophila melanogaster (mosca de la fruta): Proporciona información sobre la inmunidad innata y las vías de señalización.
* Caenorhabditis elegans (gusano redondo): Útil para comprender los principios básicos de la inmunidad, particularmente en el contexto del envejecimiento y las respuestas al estrés.
Sin embargo, los ratones siguen siendo el estándar de oro para estudiar la inmunidad humana debido a su similitud genética, un sistema inmunitario robusto y extensas herramientas de investigación disponibles.