1. El reflejo de retiro: Este reflejo, desencadenado por un estímulo doloroso, es típicamente modificado por el cerebro. Si bien la respuesta inicial es retirar la extremidad afectada, el cerebro puede anular esta respuesta en función de factores como la gravedad del dolor, el contexto de la situación y las experiencias aprendidas del individuo. Por ejemplo, si accidentalmente toca una estufa caliente, es probable que retroceda. Sin embargo, si sostiene una sartén caliente mientras se cocina, su cerebro podría suprimir el reflejo de retiro para que pueda completar la tarea.
2. El reflejo de sobresalto: Este reflejo, desencadenado por un ruido fuerte repentino o un evento inesperado, también está influenciado por el cerebro. La respuesta inicial es un salto repentino y una tensión muscular. Sin embargo, el cerebro puede modificar la intensidad de la respuesta en función de la amenaza percibida. Si el ruido es familiar y no amenazante, la respuesta podría ser mínima o incluso suprimida. Si el ruido es inesperado y potencialmente peligroso, la respuesta será más pronunciada.
Es importante tener en cuenta que si bien estos reflejos están influenciados por el cerebro, todavía se consideran reflejos somáticos. Esto se debe a que implican la estimulación de los músculos esqueléticos, que están bajo control voluntario. El papel del cerebro en estos reflejos es principalmente modular y refinar la respuesta basada en información y contexto aprendidos.