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  • Rabia en ardillas:reconocimiento de signos y síntomas clave

    Mark Higgins/Shutterstock

    Cuando la mayoría de la gente piensa en la rabia, se imaginan animales gruñendo con saliva espumosa. Si bien esa imagen capta la gravedad de la enfermedad, no siempre es precisa. La rabia es una infección viral letal que puede afectar a cualquier mamífero de sangre caliente, incluidas las ardillas. Comprender su presentación clínica es esencial, especialmente si te encuentras con animales salvajes.

    ¿Qué es la rabia?

    La rabia, causada por el Lyssavirus, es un virus neurotrópico que se dirige al sistema nervioso central. Es zoonótico, lo que significa que puede pasar de los animales a los humanos. La transmisión suele ocurrir cuando la saliva de un animal infectado entra en contacto con una mordedura o una membrana mucosa (ojos, nariz o boca).

    Una vez que aparecen los signos clínicos, la enfermedad es casi invariablemente fatal. Afortunadamente, la profilaxis post-exposición (PEP) oportuna es muy eficaz. La PEP consiste en inmunoglobulina antirrábica humana (HRIG) y una serie de cuatro a cinco vacunas contra la rabia administradas inmediatamente después de la exposición.

    ¿Qué animales están en riesgo?

    Si bien el virus puede infectar a cualquier mamífero de sangre caliente, el riesgo varía. Los mamíferos pequeños como ardillas, conejos, ratones, ratas, topos, hámsteres, cobayas, jerbos y ardillas listadas suelen tener un riesgo bajo. Las mordeduras de estos animales rara vez justifican precauciones especiales contra la rabia.

    Las especies de alto riesgo incluyen mapaches, zorrillos, zorros, coyotes y murciélagos. Los animales domésticos (gatos, perros y ganado) también pueden correr un alto riesgo si no han recibido la vacuna. En caso de una mordedura de un animal de alto riesgo, el animal suele ser puesto en cuarentena durante 10 días para controlar la aparición de la enfermedad.

    Cómo detectar la rabia en las ardillas

    Encontrarse con una ardilla rabiosa es poco común, pero reconocer las características distintivas de la enfermedad es valioso. La rabia induce encefalitis (inflamación cerebral) que se manifiesta como parálisis, ceguera o fotofobia, pérdida del equilibrio, agresión, confusión y cambios de comportamiento. La clásica “espuma” en la boca suele reflejar una parálisis de los músculos de la garganta o de la mandíbula y no siempre está presente.

    El comportamiento inesperado es un indicador clave. Los animales pueden volverse violentamente agresivos o, por el contrario, anormalmente dóciles, abandonando su natural cautela hacia los humanos. Pueden surgir signos similares del moquillo o de infecciones por lombrices intestinales que afectan el cerebro, por lo que cualquier anomalía merece precaución.

    Los animales salvajes pueden ser portadores del virus durante meses antes de mostrar síntomas. Por lo tanto, lo más seguro es evitar el contacto con ardillas que muestren un comportamiento inusual. Si es mordido o expuesto a la saliva, busque atención médica de inmediato.




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