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Las aves han cautivado a los humanos durante mucho tiempo, pero muchos todavía pasan por alto el extraordinario viaje evolutivo que convirtió a los dinosaurios terópodos en los voladores emplumados que vemos hoy. Las aves modernas desarrollaron un conjunto de adaptaciones (plumas, espoletas y alas) que les permiten un vuelo sostenido, una hazaña que alguna vez estuvo reservada al colosal Tyrannosaurus rex.
A pesar de sus notables habilidades aéreas, casi todas las especies de aves sólo pueden impulsarse hacia adelante. La capacidad de retroceder en vuelo es exclusiva de los colibríes, un grupo único que ha desarrollado una anatomía y musculatura especializadas para lograr esta extraordinaria maniobra.
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El vuelo de las aves está impulsado por una combinación de fuertes músculos pectorales que tiran del ala hacia abajo y músculos dorsales más ligeros que la levantan. Esta disposición muscular asimétrica crea un flujo de aire unidireccional que impulsa al ave hacia adelante. Debido a que el borde de fuga del ala está diseñado para generar sustentación en lugar de empuje inverso, la mayoría de las aves no pueden empujar suficiente aire hacia adelante para generar un movimiento hacia atrás.
Los colibríes, sin embargo, infringen esta regla. Sus extremidades anteriores contienen una alta proporción de músculos de vuelo (aproximadamente entre el 25% y el 30% de la masa corporal en comparación con el 15% típico en otras especies), lo que les permite generar el empuje hacia adelante necesario durante el aleteo.
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Dos características anatómicas distinguen a los colibríes:
Combinadas, estas articulaciones permiten a los colibríes manipular el flujo de aire en cualquier dirección, incluido el empuje hacia adelante necesario para volar hacia atrás. Sus alas baten entre 60 y 80 veces por segundo (entre 720 y 5400 latidos por minuto durante el vuelo estacionario) y pueden alcanzar velocidades de hasta 100 km/h cuando persiguen a sus compañeros, lo que demuestra aún más su destreza aerodinámica.
Estas adaptaciones convierten a los colibríes en la única especie de ave capaz de volar hacia atrás de forma controlada:una verdadera maravilla evolutiva.