* agua: Los desiertos se caracterizan por una lluvia extremadamente baja, lo que hace que la escasez de agua sea un gran desafío para la supervivencia.
* Humedad: El aire seco en los desiertos conduce a una baja humedad, aumentando aún más el riesgo de deshidratación para los organismos.
* Nutrientes: Los suelos desérticos a menudo son pobres en nutrientes debido a la materia orgánica limitada y la lixiviación por lluvia poco frecuente.
* Fluctuaciones de temperatura: Los desiertos experimentan cambios de temperatura extrema, con días calientes abrasadores y noches heladas, que requieren que los organismos se adapten a estos cambios.
Estos factores son cruciales para comprender las adaptaciones que los organismos desérticos han desarrollado para sobrevivir en estos entornos hostiles.