Por Laurie Brenner
Actualizado el 30 de agosto de 2022
En contextos científicos y matemáticos, todo número que no sea cero, ya sea positivo o negativo, tiene importancia. Cero, sin embargo, no es simplemente “nada”; su valor depende de su posición dentro de un número. Por ejemplo, los ceros finales en 1,00 transmiten que el valor es exactamente un dólar, sin centavos. Estos ceros indican que la medición es precisa hasta las centésimas.
Los químicos y matemáticos tratan los ceros a la izquierda como marcadores de posición (p. ej., 0,25), pero consideran significativos los ceros que aparecen entre dígitos significativos (p. ej., 2,05). De manera similar, un cero en 2501 transmite información posicional. La ubicación del decimal determina si un cero es significativo.
Tres reglas fundamentales, descritas por el departamento de química de Penn State, guían la evaluación de ceros:
La facultad de química de la Universidad de Columbia explica que los ceros finales en un número entero sin un decimal explícito no son significativos. Por tanto, el cero en 25,0 es significativo, pero el cero en 250 no lo es; simplemente sirve como marcador de posición a menos que haya un punto decimal (por ejemplo, 250,0).
Mientras que el lenguaje cotidiano puede utilizar “cero” para denotar vacío, en matemáticas y notación científica el cero puede contener información precisa. Por ejemplo, medir una cantidad como 20,00 versus 20 indica una exactitud hasta las centésimas, mientras que 20 por sí solo no revela la precisión con respecto a décimas o centésimas.
Los ceros permiten a matemáticos, físicos e investigadores expresar valores exactos con un número infinito de cifras significativas. Escribir 1,000000000, por ejemplo, indica que cada cero después del punto decimal es significativo, lo que refleja una precisión cada vez mayor. Estas representaciones exactas son esenciales en definiciones como 1 metro =1,00 metros =1,0000 metros, donde cada cero indica un valor posicional específico.