Quitar el baño de plata puede restaurar el brillo de joyas o cubiertos antiguos y recuperar metales preciosos. Debido a que el proceso utiliza ácidos fuertes, debe llevarse a cabo con todas las precauciones de seguridad y un plan claro paso a paso.
Use el siguiente equipo de protección antes de comenzar:
En un recipiente de porcelánico o gres combinar:
Utilice una probeta graduada para mantener la proporción exacta. Manipule los ácidos con cuidado, añadiendo ácido al agua, nunca al revés.
Coloque el recipiente de ácido dentro de una olla más grande con agua para formar un baño de agua. Caliente el baño con un quemador hasta que la solución ácida alcance aproximadamente 176 °F (80 °C). Controle la temperatura con un termómetro confiable.
Envuelva un trozo de alambre de cobre limpio alrededor del objeto que desea quitar la plata. Suspende el objeto por el alambre para que quede completamente sumergido en la solución ácida. Deje que el revestimiento se disuelva durante unos segundos, normalmente entre 5 y 10 segundos, según el grosor.
Retire con cuidado el artículo y enjuáguelo bien con agua del grifo a temperatura ambiente. Después de enjuagar, enrolle el objeto en aserrín limpio o en un paño seco y sin pelusa para absorber el exceso de humedad y facilitar el secado.
Mezclar ácidos sulfúrico y nítrico y calentarlos genera vapores peligrosos y puede provocar quemaduras graves. Asegúrese de trabajar en un área bien ventilada, mantenga todo el equipo de seguridad puesto y nunca toque los ácidos con la piel desnuda. Si no está seguro de algún paso, consulte a un químico profesional o a un especialista en materiales peligrosos.