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¿Por qué los continentes se mueven y separan? Durante el siglo pasado, los geólogos han descubierto que la tectónica de placas es el motor fundamental detrás de la deriva continental. El concepto, propuesto por primera vez por AlfredWegener a principios del siglo XX, ha evolucionado hasta convertirse en una teoría sólida, basada en evidencia, que explica cómo los supercontinentes se han fragmentado y vuelto a ensamblar a lo largo de miles de millones de años.
Los 4.500 millones de años de historia de la Tierra presentan una sucesión de supercontinentes. Pangea, la más reciente, se formó hace aproximadamente entre 300 y 100 millones de años durante el período Pérmico. Antes de eso, la época del Triásico (hace unos 200 millones de años) vio la división del planeta en Laurasia en el norte y Gondwana en el sur. Estas configuraciones antiguas ayudan a los científicos a reconstruir el movimiento de los continentes actuales.
La hipótesis original de Wegener, rechazada como pseudociencia durante su vida, ganó fuerza en la década de 1950 cuando la evidencia creciente (como la coincidencia de costas, registros fósiles y estratos geológicos) apoyó sus ideas. Posteriormente, la teoría se refinó hasta convertirla en tectónica de placas, que atribuye el movimiento continental a la dinámica de las placas litosféricas que flotan en la astenosfera.
La litosfera de la Tierra está dividida en placas tectónicas que se mueven aproximadamente a una pulgada (2,5 cm) por año. Impulsadas por corrientes de convección, calor del manto y variaciones de temperatura, las placas se deslizan unas sobre otras, chocan o se separan. Este movimiento remodela las costas, forma cuencas oceánicas y desencadena actividad volcánica a lo largo de los límites de las placas.
Los instrumentos geodésicos modernos, como el GPS y el radar satelital, ahora miden estos cambios sutiles en tiempo real, confirmando las predicciones de la tectónica de placas.