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  • Factores que influyen en los niveles de pH en el agua, el suelo y los sistemas vivos

    Por Tribu Cassandra | Actualizado el 24 de marzo de 2022

    Mantener el nivel de pH correcto, ya sea en piscinas, acuarios, suelos agrícolas o el cuerpo humano, requiere pruebas periódicas y ajustes precisos. El pH es la escala numérica que refleja el equilibrio de los iones de hidrógeno, esencialmente midiendo qué tan ácida o alcalina es una sustancia. Comprender las variables que modifican este equilibrio le permitirá mantener su entorno estable y saludable.

    Dióxido de carbono (CO₂)

    Cuando el CO₂ se disuelve en agua, reacciona para formar ácido carbónico, lo que reduce el pH. Las fuentes de CO₂ disuelto incluyen la respiración de peces y plantas, la descomposición de materia orgánica y la actividad bacteriana. En los acuarios, una carga biológica elevada o una ventilación inadecuada pueden aumentar rápidamente los niveles de CO₂, por lo que es esencial un control regular del CO₂.

    Ácidos y álcalis procedentes de minerales

    El agua que fluye sobre rocas, suelo, corales o desechos orgánicos puede lixiviar minerales como calcio, magnesio y sulfuros. Estos iones se combinan con CO₂ disuelto u otros componentes para producir ácidos débiles o compuestos alcalinos, cambiando sutilmente el pH con el tiempo. El impacto específico depende de la geología local y de la composición del material orgánico.

    Hipoclorito de sodio y calcio

    Tanto el hipoclorito de sodio (NaOCl) como el hipoclorito de calcio (Ca(OCl)₂) son desinfectantes comunes utilizados en el tratamiento de piscinas y agua potable. Liberan ácido hipocloroso, que puede reducir ligeramente el pH. Las pruebas rutinarias de la química del agua ayudan a mantener el rango de pH óptimo (normalmente entre 7,2 y 7,8 para piscinas).

    Gas cloro

    Cuando se libera cloro gaseoso (Cl₂) inadvertidamente al aire (por ejemplo, por la adición excesiva de lejía líquida), reacciona con la humedad para formar ácido clorhídrico, lo que hace caer rápidamente el pH del agua cercana. La dosificación y la ventilación adecuadas son fundamentales para evitar este cambio repentino.

    Partículas en el aire

    El polvo, el polen y las partículas industriales finas pueden disolverse en el agua de lluvia o en los escurrimientos de riego, introduciendo trazas de ácidos o bases. Aunque cada partícula aporta una cantidad mínima, su efecto acumulativo puede alterar el pH del suelo o de los cuerpos de agua dulce, especialmente en entornos urbanos o agrícolas.

    Contaminación del aire

    Las emisiones industriales y los gases de escape de los vehículos emiten óxidos de nitrógeno (NOₓ) y dióxido de azufre (SO₂). Cuando estos gases entran en contacto con la humedad atmosférica, forman ácidos nítrico y sulfúrico, respectivamente. La lluvia ácida es un fenómeno bien documentado que reduce el pH de lagos, arroyos y suelos, lo que afecta a los ecosistemas de todo el mundo.

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