Por Russell Huebsch – Actualizado el 24 de marzo de 2022
La investigación en neurociencia muestra que la memoria se construye mediante la formación de nuevas conexiones sinápticas, que unen las neuronas cuando aprendemos. El cerebro almacena esta información en sistemas de memoria a corto o largo plazo.
La memoria a corto plazo retiene información sólo durante unos minutos; piense en un número de teléfono que acaba de marcar. La memoria a largo plazo conserva datos durante años, como la habilidad de utilizar un teléfono.
En 1885, el psicólogo Hermann Ebbinghaus publicó el primer estudio científico que distinguía la memoria a corto y largo plazo. Al probar el recuerdo de sílabas sin sentido durante un mes, demostró que el ensayo repetido es esencial para una memoria duradera.
Neurocientíficos de la Universidad de California en Irvine han documentado fenotipos de memoria extremos. Un participante podía recordar cada detalle de su vida, mientras que otro sólo podía recuperar su pensamiento más reciente.
Si bien la memoria a corto y largo plazo a menudo funcionan juntas, la teoría del almacenamiento dual sugiere que operan como etapas distintas. Por ejemplo, reconocer rápidamente un número de teléfono puede depender de la similitud con un número familiar almacenado en la memoria a largo plazo.
Como la memoria a corto plazo es frágil, los educadores desaconsejan el estudio intensivo. Un estudio en “Memory:The Key to Consciousness” realizado por los neurocientíficos de la USC Richard Thompson y Stephen Madigan encontró que los estudiantes que estudiaron solo retuvieron alrededor del 30% del material una semana después, mientras que aquellos que distribuyeron las sesiones de estudio recordaron aproximadamente el 80%.