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Cada célula de su cuerpo depende de una compleja red de reacciones químicas. En un tubo de ensayo, estas reacciones ocurren, pero a un ritmo demasiado lento para sustentar la vida. Las enzimas (proteínas especializadas) sirven como catalizadores que aceleran estas reacciones, permitiendo los procesos dinámicos esenciales para la salud.
Las reacciones químicas requieren la ruptura y formación de enlaces químicos. La energía necesaria para iniciar este proceso se llama energía de activación. Las enzimas se unen a los reactivos (conocidos como sustratos) en sitios específicos llamados sitios activos, orientándolos de manera que se reduzca la energía de activación. El complejo enzima-sustrato facilita la reordenación de los enlaces, produciendo el producto deseado, que luego se disocia, liberando a la enzima para actuar nuevamente.
La geometría precisa de un sitio activo es crucial. Algunas enzimas necesitan moléculas adicionales (cofactores) para adoptar la conformación correcta. Los cofactores pueden ser iones inorgánicos (p. ej., zinc) o moléculas orgánicas como el dinucleótido de nicotinamida y adenina (NAD⁺), a menudo denominada coenzima. Estas moléculas participan directamente en la reacción o estabilizan la estructura de la enzima. La disponibilidad insuficiente de cofactor limita la cantidad de enzimas activas y ralentiza la velocidad de reacción general.
Las enzimas son muy específicas. Una β-fructosidasa no puede liberar oxígeno de la hemoglobina, del mismo modo que la lactasa no puede digerir el almidón. Para que se produzca una reacción, tanto la enzima como su sustrato deben estar presentes en concentraciones compatibles. Si una célula contiene abundante sustrato pero enzima limitada, agregar más enzima aumenta la velocidad de reacción y viceversa. Una vez que cualquiera de los componentes alcanza la saturación, la adición adicional del otro produce rendimientos decrecientes.
Aumentar la velocidad de una reacción catalizada por una enzima no cambia el tiempo de recambio intrínseco de una molécula de enzima individual. Más bien, aumenta el número total de eventos catalíticos simultáneos al garantizar que más moléculas de enzima estén en su estado activo y plegado adecuadamente. Por ejemplo, suplementar con zinc puede activar copias adicionales de ADN polimerasas dependientes de zinc, acelerando así la replicación del ADN. De manera similar, elevar los niveles de coenzima o proporcionar un exceso de sustrato puede expandir el conjunto de complejos enzimáticos activos, lo que lleva a un aumento mensurable en el rendimiento metabólico general.