Gregor Mendel, monje y científico del siglo XIX, es célebre por el estudio sistemático de las características de las plantas de guisantes que sentaron las bases de la genética moderna. Nacido en 1822 en Austria, Mendel combinó una educación agrícola con una formación rigurosa en ciencias y matemáticas en la Universidad de Viena. Tras regresar a su monasterio, dedicó ocho años a cultivar y analizar cerca de 29.000 plantas de guisantes (Pisum sativum) entre 1856 y 1863.
Más allá de sus deberes monásticos, Mendel trabajó como jardinero y publicó artículos sobre los daños causados por los insectos a los cultivos. Su experiencia en gestión de invernaderos y fertilización artificial le permitió producir innumerables descendientes híbridos, un elemento crucial de su diseño experimental.
El trabajo de Mendel se superpuso con el de Charles Darwin, pero Darwin desconocía los hallazgos de Mendel. Las detalladas propuestas de Mendel sobre los mecanismos de herencia continúan informando a la biología actual.
Antes de Mendel, la herencia se explicaba mediante el modelo de “herencia mixta”, que sugería que los rasgos de los padres se mezclaban como pintura. Las observaciones de Mendel demostraron que los rasgos de las plantas no se mezclaban; en cambio, aparecieron en categorías discretas.
Mendel seleccionó siete rasgos binarios, cada uno con dos formas distintas:
Las plantas de guisantes pueden autopolinizarse, lo que oscurecería los patrones genéticos. Mendel evitó la autopolinización mediante la polinización cruzada manual de distintas líneas puras, asegurando que los rasgos observados resultaran de una hibridación controlada.
Utilizando padres de pura raza (por ejemplo, con semillas totalmente redondas versus con semillas arrugadas), Mendel realizó estudios multigeneracionales. Terminología:
Cruzando plantas de semillas redondas (RR) con semillas arrugadas (rr) se produjo:
Mendel articuló cuatro principios básicos:
La genética moderna interpreta las líneas puras de Mendel como homocigotas (RR o rr). Los rasgos dominantes están representados por letras mayúsculas; recesivo por minúsculas.
Mendel amplió su análisis a dos rasgos simultáneamente (por ejemplo, forma de la semilla y color de la vaina). La generación F2 produjo una proporción de 9:3:3:1, lo que confirma que los genes separados se distribuyen de forma independiente (Ley de distribución independiente). Este principio explica por qué los hermanos pueden compartir un rasgo (p. ej., color de ojos) pero diferir en otro (p. ej., color de cabello).
En realidad, los genes físicamente cercanos en un cromosoma se pueden heredar juntos debido al cruce cromosómico, lo que produce un vínculo. Este matiz refina pero no invalida las reglas fundamentales de Mendel.
Los rasgos que siguen las proporciones predecibles de Mendel se denominan mendelianos. Para cruces dihíbridos, los 16 genotipos posibles se traducen en una distribución fenotípica 9:3:3:1. Aunque no todos los rasgos obedecen a este patrón, la genética mendeliana sigue siendo una piedra angular de los estudios de herencia.