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A menudo pasamos por alto el ombligo, pero puede convertirse en una fuente de fugas cuando se presentan infecciones u otras afecciones. Si bien muchos órganos internos tienen fugas cuando se dañan, la proximidad del ombligo a los pliegues de la piel y a las grietas ocultas lo hace especialmente vulnerable al crecimiento de bacterias y hongos.
En un estudio de PLOS ONE de 2012, los investigadores descubrieron que un ombligo promedio alberga más de 60 especies de bacterias. La levadura Candida, que prospera en los pliegues húmedos de la piel, también coloniza el área. Cuando estos microorganismos proliferan sin control, pueden desencadenar una infección que produce una secreción de color verde amarillento o maloliente de una fuente bacteriana, o una secreción blanca y espesa de una fuente de hongos (candidiasis).
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El riesgo de infección del ombligo depende de varios factores:la forma y el tamaño del ombligo, las condiciones de salud crónicas y los hábitos de vida. Los ombligos innie (hendiduras cóncavas) crean pliegues apretados que limitan el flujo de aire, haciéndolos más susceptibles al crecimiento excesivo de bacterias y hongos. Un estudio del Journal of Clinical Medicine de 2019 relacionó la diabetes no controlada con una mayor incidencia de infecciones del ombligo. Otros contribuyentes incluyen la obesidad, los piercings, la mala higiene y la sudoración excesiva durante el ejercicio.
Mantener la limpieza es la estrategia de mitigación más eficaz. Para los ombligos exteriores, un lavado suave con agua y jabón, seguido de un secado minucioso, mantiene a raya los microbios. Los ombligos internos pueden requerir un hisopo de algodón para llegar a los pliegues internos. Después de la limpieza, un hisopo nuevo puede eliminar el exceso de humedad. El médico de medicina interna Manjaree Daw, hablando con la Clínica Cleveland, señala:"No hay ningún daño en la limpieza diaria del ombligo, siempre que se evite frotar agresivamente o productos fuertes que puedan irritar la piel".
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Más allá de la acumulación de microbios, los rasguños y las incisiones quirúrgicas cerca del ombligo pueden aumentar el riesgo de infección y provocar fugas. El cuidado adecuado de la herida después de procedimientos como la reparación laparoscópica de una hernia es esencial.
En casos raros, los quistes llenos de líquido pueden provocar secreción en el ombligo. Un quiste de uraco (un remanente embrionario del tubo que conecta la vejiga fetal con el cordón umbilical) puede permanecer abierto y filtrar un líquido turbio o sanguinolento. Los quistes epidermoides y sebáceos, que se forman cuando las células de la piel quedan atrapadas o cuando se produce una obstrucción del folículo piloso, también pueden producir fuga de líquido. Cuando se sospecha de un quiste es necesaria una evaluación médica; el tratamiento puede incluir antibióticos, drenaje o extirpación quirúrgica.
Si se mantiene atento a la higiene, reconoce los factores de riesgo y busca atención médica inmediata en caso de fugas persistentes, puede proteger su ombligo y su salud en general.