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En 2018, las “noticias falsas” se convirtieron en un término familiar, pero la desinformación en el periodismo de salud no es un fenómeno nuevo.
Si bien algunos medios publican estudios que aún no están respaldados por ciencia rigurosa, la mayoría de las afirmaciones engañosas surgen de malentendidos o informes demasiado entusiastas.
Para protegerse, evalúe las historias de salud utilizando estos cuatro puntos de control basados en evidencia.
La revisión por pares es la salvaguarda de la comunidad científica contra la publicación de hallazgos poco confiables. Un artículo revisado por pares ha sido examinado por expertos independientes que evalúan la metodología, los datos y las conclusiones.
Los periodistas de salud suelen destacar los hallazgos presentados en conferencias o en servidores de preimpresiones, que pueden carecer de revisión por pares. La falta de revisión por pares no significa automáticamente que el estudio no sea válido, pero indica que los resultados aún no han sido sometidos al mismo nivel de escrutinio. Si una afirmación es sensacionalista o contradice el conocimiento establecido, espere la publicación revisada por pares antes de aceptarla.
Los estudios sobre la salud humana son costosos y requieren mucho tiempo, por lo que los investigadores suelen comenzar con experimentos in vitro o con modelos animales como ratas y ratones. Estos modelos pueden revelar mecanismos prometedores, pero sus resultados no siempre se trasladan a los humanos.
Incluso los ensayos en humanos bien diseñados pueden verse limitados por tamaños de muestra pequeños o períodos de seguimiento cortos, lo que dificulta generalizar los hallazgos a la población más amplia.
Lea más allá del titular. Si el estudio se basa en líneas celulares, datos de animales o una cohorte limitada, recuerde que se necesita investigación adicional para confirmar su aplicabilidad.
Afirmaciones como “este raro compuesto del liquen puede curar el cáncer, pero las compañías farmacéuticas lo suprimen porque no pueden obtener ganancias” son tropos de conspiración clásicos.
Las compañías farmacéuticas desarrollan nuevas terapias precisamente para llevarlas al mercado, y los investigadores académicos de universidades, hospitales e instituciones públicas a menudo buscan conocimiento para el bien público, sin fines de lucro.
Cuando una historia depende del secretismo o de curas “ocultas”, analice si la investigación subyacente ha sido revisada por pares y es metodológicamente sólida.
El periodismo de salud debe equilibrar los matices científicos con una narración atractiva. Los titulares que afirman, por ejemplo, “una copa de vino tinto equivale a una hora en el gimnasio”, pueden ser engañosos si el estudio se realizó en ratas en lugar de humanos.
Siempre coteje la metodología. Una afirmación que parezca extraordinaria debe estar respaldada por pruebas sólidas, no sólo por datos preliminares en animales.
Utilice el sentido común al evaluar los informes de salud. Si una afirmación parece demasiado extraordinaria o demasiado buena para ser verdad, probablemente lo sea. Para obtener beneficios para la salud comprobados, céntrese en prácticas basadas en evidencia:sueño adecuado, actividad física regular y una dieta equilibrada.