Por Cathel Hutchison • Actualizado el 30 de agosto de 2022

Las moléculas marcadoras, comúnmente llamadas marcadores moleculares o genéticos, sirven como señales precisas dentro del genoma, señalando genes específicos o resaltando rasgos heredados. Estas herramientas son indispensables para los genetistas y permiten avances en ingeniería genética, pruebas de paternidad y diagnóstico de enfermedades potencialmente mortales.
Los marcadores moleculares son fragmentos discretos de ADN unidos a un locus genómico definido. Pueden ser tan breves como un polimorfismo de un solo nucleótido (SNP) rodeado por una secuencia flanqueante, o tan largos como un microsatélite:un tramo de 10 a 60 pares de bases que se repite en tándem.
En genética humana, los marcadores iluminan las regiones genómicas que albergan mutaciones que causan enfermedades, como las responsables de la anemia falciforme o la enfermedad de Huntington. En agricultura, la selección asistida por marcadores acelera el mejoramiento de variedades resistentes a enfermedades o de alto rendimiento y confirma la identidad, pureza y estabilidad de las plantas.
Cuando un gen nocivo se corrige insertando una copia funcional de otra fuente, sólo una pequeña fracción de células (<1%) incorpora el nuevo ADN. Por lo tanto, los marcadores moleculares son fundamentales para identificar y aislar células transformadas con éxito, asegurando que solo persistan las ediciones deseadas.
De este modo, las moléculas marcadoras unen la investigación básica y las aplicaciones prácticas, apuntalando avances desde el diagnóstico de enfermedades hasta la agricultura sostenible.