Por Melissa Mayer
Actualizado el 30 de agosto de 2022
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Cuando la gente piensa en el ADN, le viene a la mente la icónica doble hélice. Sin embargo, la ciencia detrás de su composición es notablemente accesible. Si domina las reglas que rigen el emparejamiento de bases, podrá determinar rápidamente la proporción de cada nucleótido en cualquier muestra de ADN.
El ADN contiene sólo cuatro bases que se aparean de forma fija:adenina con timina y guanina con citosina. La regla de Chargaff garantiza que el porcentaje de cada base sea igual al de su socio. Conocer el porcentaje de cualquier base te permite calcular el resto con álgebra básica.
La estructura de doble hélice se basa en enlaces de hidrógeno entre dos hebras complementarias. Los cuatro nucleótidos (adenina (A), timina (T), guanina (G) y citosina (C) se organizan de manera que A se empareja exclusivamente con T y G se empareja exclusivamente con C. La adenina y la guanina son purinas, mientras que la timina y la citosina son pirimidinas; esta distinción química garantiza un emparejamiento consistente.
En 1950, el bioquímico Erwin Chargaff descubrió que en cualquier muestra de ADN, la cantidad total de purinas (A + G) es igual a la cantidad total de pirimidinas (T + C). Más específicamente, la cantidad de adenina siempre coincide con la de timina y la de guanina siempre coincide con la de citosina; este principio se conoce ahora como regla de Chargaff.
La regla de Chargaff simplifica los cálculos del porcentaje base. Por ejemplo, si una muestra contiene un 20% de timina, la adenina también debe contener un 20%. Asimismo, si la guanina constituye el 20% del ADN, la citosina también lo será el 20%, totalizando el 40%. El 60 % restante se divide en partes iguales entre adenina y timina, lo que produce un 30 % de adenina y un 30 % de timina.
Estos cálculos transforman lo que podría parecer una bioquímica compleja en un problema matemático sencillo, lo que permite a investigadores y estudiantes evaluar rápidamente la composición del ADN.