FGC/Shutterstock
Las algas, mucho más que la película verde de una pecera, forman la base de las redes alimentarias marinas y suministran nutrientes a innumerables organismos. Cuando ciertas especies producen toxinas y florecen sin control, amenazan la salud humana. Una de las toxinas más preocupantes es el ácido domoico, relacionado con la pérdida de memoria.
Identificado por primera vez en 1991 frente a la costa oeste de EE. UU., el ácido domoico es producido por sólo 28 especies de diatomeas conocidas. Investigación reciente publicada en Diatom Research detectó la toxina en mariscos cultivados en la isla de Luzón, Filipinas, durante una floración en mayo de 2023. El compuesto se acumula en los tejidos de los mariscos y sobrevive a la congelación o la cocción. El consumo de grandes cantidades puede desencadenar una intoxicación amnésica por mariscos (ASP), caracterizada por pérdida de memoria a corto plazo, calambres abdominales, diarrea, náuseas y vómitos en las primeras 24 horas. Los casos graves pueden implicar confusión, mareos y secreciones respiratorias.
Si bien los incidentes con ASP siguen siendo raros, la frecuencia de la proliferación de algas nocivas está aumentando (impulsada en gran medida por la actividad humana), lo que aumenta la probabilidad de que el ácido domoico llegue a los consumidores. Afortunadamente, las agencias de pesca y vida silvestre analizan rutinariamente los productos del mar para frenar este riesgo.
Cocinero dispara comida/Shutterstock
Las algas producen un espectro de toxinas, cada una asociada con distintas enfermedades transmitidas por los alimentos: