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  • Dragón sin orejas de pradera victoriana:de la casi extinción a una recuperación notable

    Danny Ye/Shutterstock

    En una era marcada por el aumento de las temperaturas, la disminución de los insectos y una crisis inminente para innumerables especies, todavía hay historias de esperanza. Una de esas narrativas es la del dragón sin orejas de las praderas victorianas (Tympanocryptis pinguicolla), un lagarto que alguna vez estuvo al borde de la desaparición y que desde entonces ha protagonizado un dramático resurgimiento.

    Redescubrimiento del dragón sin orejas de la pradera victoriana

    Parte de la vida/Shutterstock

    El dragón sin orejas de los pastizales victorianos es endémico de los pastizales templados naturales del sureste de Australia. Tiene una cabeza corta y redondeada con una oreja exterior oculta cubierta de escamas, una característica que lo distingue de otros dragones australianos de la familia Agamidae. El lagarto puede alcanzar longitudes de hasta casi 6 pulgadas y muestra un color base de color marrón grisáceo a marrón rojizo, salpicado de bandas oscuras, manchas y rayas de color crema a lo largo de su espalda y costados.

    La especie, que alguna vez fue abundante al oeste de Melbourne, disminuyó drásticamente en el siglo XX a medida que se afianzó la expansión urbana y la alteración del hábitat. Hoy en día, sólo queda alrededor del 1% de sus pastizales originales, y los depredadores invasores como el gato introducido han agravado la presión. En la década de 1970, el dragón parecía condenado, y el último avistamiento confirmado fue en 1969.

    A pesar de informes no confirmados, los estudios realizados en 1988 y 1990 no encontraron nada y la especie fue ampliamente considerada extinta. Un estudio de 2019 en Royal Society Open Science dividió al dragón sin orejas de los pastizales en cuatro linajes distintos, destacando la posibilidad de que la forma victoriana hubiera desaparecido, aunque la confirmación requirió una exploración exhaustiva de todos los hábitats potenciales.

    Regreso lento pero constante

    Danny Ye/Shutterstock

    En 2023, el dragón sin orejas de los pastizales de Victoria fue catalogado como en peligro crítico de extinción según la Ley de Garantía de Flora y Fauna de Victoria y la Ley federal de Protección del Medio Ambiente y Conservación de la Biodiversidad. Ese mismo año, un estudio de sus antiguos hábitats arrojó el primer avistamiento confirmado en 65 años, en un pastizal de propiedad privada que había sido destinado al desarrollo. El descubrimiento fue anunciado por las autoridades federales y victorianas, pero se ocultó la ubicación precisa para salvaguardar el sitio.

    Aprovechando este avance, los gobiernos comprometieron 188.000 dólares para un ensayo con perros detectores destinado a localizar más individuos. El programa resultó eficaz:los perros localizaron más de una docena de nuevos lagartos durante los dos años siguientes. Según la Colossal Foundation, en asociación con Zoos Victoria para lanzar un programa de reproducción, se han redescubierto 39 individuos salvajes, incluidas 11 parejas reproductoras que han producido 81 crías. Un informe de The Guardian de abril de 2025 señaló que se han encontrado 13 dragones individuales desde 2023.

    Si bien la especie sigue estando en gran peligro, la trayectoria es ahora mucho más esperanzadora que durante décadas.




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