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Dormir bien por la noche es esencial para la vitalidad, pero a muchos les resulta difícil de alcanzar en nuestro mundo acelerado y lleno de pantallas. Si bien la cantidad de sueño es importante, la calidad del sueño es igualmente crítica. Si todavía te sientes aturdido después de una noche completa, la culpa puede ser tu posición para dormir. Las investigaciones muestran consistentemente que quienes duermen del lado izquierdo experimentan el descanso más reparador.
Cada puesto ofrece distintos pros y contras. Dormir boca arriba favorece la alineación de la columna, pero puede dificultar el flujo de aire. Dormir boca abajo abre las vías respiratorias pero sobrecarga la columna y el sistema digestivo. Dormir de lado logra un equilibrio:el lado izquierdo proporciona ventajas especiales para la digestión. Si se despierta con dolor de espalda, reflujo ácido o dificultad para respirar, considere cambiarse hacia el lado izquierdo.
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Si bien cualquier posición acostada de lado beneficia la respiración, el lado izquierdo es especialmente eficaz para la salud digestiva. La acidez estomacal o el malestar estomacal frecuentes por la mañana a menudo indican reflujo ácido nocturno, un problema común en adultos y niños. Dormir sobre el lado izquierdo eleva el esfínter esofágico inferior por encima del estómago, lo que reduce la probabilidad de que el ácido del estómago escape al esófago.
Por el contrario, el lado derecho coloca el esfínter debajo del estómago, lo que permite que la gravedad tire del ácido hacia abajo y provoque el reflujo. Dormir del lado izquierdo también facilita el flujo natural de los alimentos a través del tracto gastrointestinal, asegurando que la cena se procese por completo mientras descansa. Este simple cambio de posición puede hacer que las mañanas sean menos dolorosas.
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El embarazo amplifica los inconvenientes de dormir boca arriba, añadiendo presión sobre la columna y el sistema digestivo y potencialmente induciendo apnea del sueño. En etapas posteriores, acostarse boca arriba puede comprimir la vena cava inferior, restringiendo el flujo sanguíneo tanto a la madre como al feto, un resultado que los médicos desaconsejan encarecidamente.
Dormir del lado izquierdo optimiza el flujo sanguíneo uterino, entregando oxígeno y nutrientes al bebé en desarrollo. También ayuda a reducir la hinchazón de piernas y tobillos, un síntoma común del embarazo. Para un descanso óptimo al final del embarazo, doble las rodillas ligeramente hacia arriba y coloque una almohada entre ellas.