Mientras que otros científicos habían contribuido a la comprensión de la genética, Hershey y Chase demostraron definitivamente que el ADN lleva la información genética. Utilizaron un experimento inteligente con bacteriófagos (virus que infectan bacterias), marcando el ADN con fósforo radiactivo y la proteína con azufre radiactivo. Luego rastrearon qué elemento radiactivo fue inyectado en bacterias por los fagos. Sus hallazgos mostraron que el fósforo radiactivo (ADN) ingresó a la bacteria, mientras que el azufre radiactivo (proteína) no lo hizo.
Este experimento proporcionó evidencia concluyente de que el ADN, no la proteína, es la molécula responsable de llevar la información genética.