1. Obtenga nutrientes esenciales:
* comida: Las células deben tomar nutrientes como la glucosa (para energía), aminoácidos (para construir proteínas) y ácidos grasos (para membranas).
* agua: El agua es esencial para muchos procesos celulares, incluidas las reacciones químicas y el mantenimiento de la forma celular.
* oxígeno: La respiración aeróbica, el proceso que genera la mayor parte de la energía de una célula, requiere oxígeno.
2. Elimine los productos de desecho:
* dióxido de carbono: Un subproducto de la respiración, el CO2 debe eliminarse para evitar ser tóxico.
* Residuos nitrogenados: Los procesos metabólicos producen desechos como amoníaco o urea, que deben ser expulsados.
* Otros productos de desecho: Las células pueden generar otros productos de desecho que deben eliminarse para mantener su entorno interno.
3. Mantener homeostasis:
* Gradientes de concentración: Las células deben mantener concentraciones específicas de iones, nutrientes y productos de desecho dentro de su entorno interno.
* Balance de pH: El pH interno de una célula debe mantenerse dentro de un rango estrecho para una función enzimática óptima.
4. Comunicarse con otras células:
* hormonas: Las células pueden liberar mensajeros químicos llamados hormonas que viajan a través del torrente sanguíneo para las células objetivo.
* neurotransmisores: Las células nerviosas usan neurotransmisores para transmitir señales a otras células nerviosas o células musculares.
* Sistema inmune: Las células del sistema inmune se comunican entre sí para montar una defensa contra los patógenos.
¿Cómo se relaciona esto con la supervivencia?
Sin la capacidad de transportar materiales a través de sus membranas, las células:
* hambriento: No podrían disfrutar de los nutrientes que necesitan para funcionar.
* se envenenan: Los productos de desecho se acumularían y se volverían tóxicos.
* Pierde el control de su entorno interno: No podrían mantener las condiciones necesarias para los procesos celulares adecuados.
* no se comunica: No podrían coordinar con otras células, evitando procesos vitales como respuestas inmunes o función de órganos coordinados.
En esencia, la capacidad de mover materiales a través de la membrana celular es fundamental para la vida misma. Sin él, las células no podrían realizar sus funciones vitales y finalmente morirían.