He aquí por qué:
* autoorganización: Los sistemas vivos no son simplemente colecciones de moléculas. Poseen una capacidad inherente para autoorganizarse en estructuras complejas y ordenadas. Esta organización no es aleatoria, sino que está impulsada por procesos internos e interacciones entre las moléculas. Esta autoorganización conduce a propiedades emergentes que no están presentes en los componentes individuales.
* Propiedades emergentes: Estas propiedades emergentes, como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción y la respuesta a los estímulos, definen la esencia misma de la vida. Surgen de la intrincada interacción entre las moléculas organizadas dentro de un sistema vivo.
Comparemos esto con los sistemas no vivos:
* Sistemas no vivos a menudo se caracterizan por la aleatoriedad y la falta de autoorganización. Pueden ser complejos, pero no poseen la capacidad inherente de organizarse en unidades funcionales con propiedades emergentes.
En esencia, la capacidad de autoorganizarse es lo que distingue a los sistemas vivos de la materia no viva. Es el principio fundamental el que impulsa la creación de la vida y su continuo mantenimiento y evolución.