* Especificidad: Tanto las hormonas como las enzimas son altamente específicas en sus acciones. Esto significa que interactúan solo con ciertas moléculas objetivo, al igual que una cerradura y una llave. La forma del sitio activo de la hormona o la enzima (la región donde se une a su molécula objetivo) es complementaria a la forma de la molécula objetivo.
* ANINGURA: Este ajuste preciso permite la formación de enlaces débiles entre la hormona/enzima y su molécula objetivo. Estos enlaces son temporales pero lo suficientemente fuertes como para desencadenar una reacción específica.
Ejemplos:
* hormonas: La insulina se une a receptores específicos en las células para regular la absorción de glucosa.
* Enzimas: La lactasa descompone la lactosa (un azúcar) en azúcares más simples ajustando la molécula de lactosa y facilitando su descomposición.
En resumen: La forma tridimensional específica de hormonas y enzimas es esencial para su función. Les permite reconocer y unirse a moléculas objetivo específicas, iniciando una cascada de eventos que conducen al efecto biológico deseado.