* Selección natural: Este es el mecanismo principal para reducir los rasgos dañinos en una población. Las personas con mutaciones perjudiciales tienen menos probabilidades de sobrevivir, reproducir y pasar esas mutaciones a su descendencia. En generaciones, estos rasgos dañinos se vuelven menos frecuentes.
* Mecanismos de reparación de ADN: Las células tienen sistemas sofisticados para reparar el daño del ADN, incluidas las mutaciones. Esto minimiza la aparición de mutaciones dañinas en primer lugar.
* herencia recesiva: Muchas mutaciones dañinas son recesivas, lo que significa que solo se manifiestan si un individuo hereda dos copias del gen mutado, una de cada padre. Esto reduce la probabilidad de que el rasgo aparezca en la descendencia.
* Selección contra mutaciones letales: Las mutaciones que son severamente perjudiciales, que conducen a la muerte temprana o la esterilidad, se eliminan rápidamente del conjunto de genes a medida que los individuos que los llevan rara vez se reproducen.
Es importante entender que:
* No todas las mutaciones son dañinas. Algunas mutaciones pueden ser beneficiosas, proporcionando una ventaja para el individuo.
* La presencia de mutaciones dañinas puede variar mucho entre especies y poblaciones. Algunas especies pueden ser más susceptibles a ciertas mutaciones debido a su composición genética específica y presiones ambientales.
* Las mutaciones dañinas aún pueden persistir en las poblaciones. Incluso si una mutación es perjudicial, puede permanecer en el conjunto de genes a bajas frecuencias debido a factores como la deriva genética, donde los eventos aleatorios pueden alterar las frecuencias de los alelos.
Por lo tanto, no es del todo exacto decir que la mayoría de los animales nacen sin rasgos heredados dañinos. Si bien la selección natural y otros mecanismos ayudan a minimizar la prevalencia de mutaciones dañinas, son parte de la diversidad genética que alimenta la evolución.