He aquí por qué:
* La evolución es un proceso continuo: No es un evento único, sino más bien un cambio constante en la composición genética de las poblaciones a lo largo del tiempo.
* La vida existe en diversos entornos: Desde los océanos más profundos hasta las montañas más altas, desde desiertos abrasadores hasta tundras helados, la vida se ha adaptado para prosperar en una amplia gama de entornos.
* La adaptación es clave para la supervivencia: Cada entorno presenta sus propios desafíos únicos. Los organismos que poseen rasgos que les permiten sobrevivir y reproducirse mejor en su entorno tienen más probabilidades de transmitir esos rasgos a sus descendientes, lo que lleva a cambios graduales en la población a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, la evolución ha ocurrido y continúa ocurriendo, en cada rincón del mundo donde existe la vida, incluyendo:
* tierra: Bosques, desiertos, pastizales, montañas, etc.
* agua: Océanos, lagos, ríos, etc.
* Air: Pájaros, insectos, etc.
Es importante tener en cuenta que la evolución no es un proceso orientado a objetivos. No tiene un destino específico. En cambio, es un proceso continuo de adaptación al entorno en constante cambio.