* Manteniendo la estabilidad genética: Las células germinales son los precursores de las células de esperma y huevo. Estas células son responsables de transmitir información genética de una generación a la siguiente. Si fueran haploides (que contenían solo un conjunto de cromosomas), la descendencia solo heredaría la mitad del material genético necesario para el desarrollo adecuado.
* El estado diploide permite la recombinación genética: Durante la meiosis, los cromosomas homólogos (uno de cada padre) se combinan e intercambian material genético a través del cruce. Este proceso de recombinación aumenta la diversidad genética en la descendencia, que es esencial para la evolución y la adaptación.
* Asegurar el número de cromosoma adecuado: El estado diploide asegura que cada gameto (esperma o huevo) reciba una copia de cada cromosoma después de la meiosis. Esto es crucial para mantener el número correcto de cromosomas en la descendencia.
En resumen, la naturaleza diploide de las células germinales antes de la meiosis asegura que la información genética requerida para el desarrollo del organismo se transfiera a la próxima generación, al tiempo que permite la diversidad genética a través de la recombinación.