Así es como funciona:
* Variación: Los individuos dentro de una especie naturalmente tienen ligeras variaciones en sus rasgos. Estas variaciones pueden estar en características físicas, comportamientos o incluso composición genética.
* Competencia: Los organismos compiten por recursos como alimentos, agua, refugio y compañeros. Esta competencia puede estar dentro de la misma especie (competencia intraespecífica) o entre diferentes especies (competencia interespecífica).
* Supervivencia y reproducción: Las personas con rasgos que los hacen mejor adaptados a su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo sus rasgos ventajosos a su descendencia.
* Cambiar con el tiempo: En muchas generaciones, la frecuencia de rasgos beneficiosos aumenta dentro de la población, mientras que los rasgos menos favorables se vuelven menos comunes. Este proceso conduce a la evolución gradual de una especie.
Ejemplos de presiones ambientales:
* Clima: Cambiar temperaturas, patrones de lluvia y otros factores climáticos puede favorecer a las personas con adaptaciones específicas.
* Depredadores: Los animales que son mejores para evadir a los depredadores o defenderse tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
* Fuentes de alimentos: Los organismos que pueden encontrar y utilizar eficientemente los recursos alimenticios tienen más probabilidades de prosperar.
* Enfermedad: Las personas con sistemas inmunes fuertes están mejor equipados para combatir enfermedades y sobrevivir.
Diferencias clave:
* Selección artificial: Los humanos eligen intencionalmente qué individuos crían, en función de los rasgos deseados.
* Selección natural: El medio ambiente, a través de presiones naturales, determina qué individuos tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
Por lo tanto, mientras que los humanos son los agentes del cambio en la selección artificial, La naturaleza es el mejor impulsor del cambio en la selección natural.