1. tejido conectivo: Este es el tejido más abundante en el sistema esquelético e incluye:
* tejido óseo: Este es el tejido duro y rígido que proporciona apoyo, protección y permite el movimiento. Se compone de células especializadas llamadas osteocitos incrustados en una matriz de fibras de colágeno y minerales (principalmente fosfato de calcio).
* Cartílago: Este es un tejido fuerte pero flexible que cubre los extremos de los huesos, actúa como un amortiguador y permite el movimiento de la articulación suave. Hay tres tipos:
* cartílago hialino: Encontrado en la nariz, la tráquea y las superficies articulares de los huesos.
* Cartílago elástico: Encontrado en el oído y epiglotis, proporcionando flexibilidad.
* fibrocartílago: Encontrado en los discos intervertebrales y meniscos, proporcionando apoyo y absorción de choques.
* Periosteum: Esta es una membrana fibrosa que cubre la superficie externa de los huesos, proporcionando nutrición y puntos de fijación para tendones y ligamentos.
* endosteum: Esta es una membrana delgada que recubre las cavidades internas de los huesos, ayudando en el crecimiento y la reparación ósea.
2. tejido epitelial: Este tejido cubre la superficie externa de los huesos y líneas las cavidades de los huesos.
* Células de revestimiento de huesos: Estas son células epiteliales especializadas que cubren las superficies óseas, ayudando a mantener la homeostasis ósea.
Además de estos principales tipos de tejidos, el sistema esquelético también contiene:
* sangre: Los vasos sanguíneos dentro de los huesos proporcionan nutrientes y oxígeno a las células óseas.
* nervios: Los nervios en el sistema esquelético transmiten señales para el movimiento y la sensación de dolor.
Por lo tanto, el sistema esquelético es una estructura compleja compuesta de varios tejidos que trabajan juntos para realizar sus funciones vitales.