1. Reconocimiento de antígeno:
* antígenos: Estas son moléculas, generalmente proteínas o carbohidratos, que se encuentran en la superficie de invasores como bacterias, virus o parásitos. También se encuentran en la superficie de nuestras propias células.
* receptores de células B (BCR): Las células B tienen BCR únicos en su superficie, como pequeñas cerraduras moleculares. Cada BCR está diseñado específicamente para unirse a un antígeno particular.
* Especificidad: Esta encuadernación es increíblemente precisa. Imagine un bloqueo que solo se ajusta a una llave específica. Los BCR son como esas cerraduras, reconociendo solo su antígeno a juego.
2. Self vs. Non-Self:
* Tolerancia inmune: Durante el desarrollo, se eliminan las células B que se unen a los antígenos presentes en nuestras propias células (autoantígenos). Este proceso es crucial para prevenir enfermedades autoinmunes.
* Antígenos extranjeros: Las células B que sobreviven a este proceso tienen BCR específicas para antígenos extraños. Cuando se encuentran con un antígeno extraño, desencadena la activación de la célula B.
3. Activación y diferenciación:
* Activación: La unión a un antígeno extraño activa la célula B, lo que hace que se divida y diferencie.
* Células de plasma: Algunas células B se convierten en células plasmáticas, que son fábricas de anticuerpos. Producen millones de anticuerpos específicos para el antígeno original.
* Celdas de memoria: Otras células B se convierten en células de memoria. Estas células "recuerdan" el antígeno y pueden montar rápidamente una fuerte respuesta si lo encuentran nuevamente.
En resumen:
Las células B no simplemente "dan la diferencia" a la vista. Han evolucionado un sistema de reconocimiento específico basado en formas moleculares. Este sistema es increíblemente complejo e involucra:
* BCR únicos que se unen a antígenos específicos
* Eliminación de las células B que reconocen los autoantígenos
* Activación y diferenciación de células B al encontrar un antígeno extraño
Este proceso asegura que nuestro sistema inmunitario ataca a los invasores mientras protegen nuestras propias células.