1. Relaciones evolutivas (relaciones filogenéticas): Este es posiblemente el factor más importante en la clasificación biológica moderna. Los biólogos se esfuerzan por los organismos agrupados basados en su historia evolutiva compartida. Esto significa considerar:
* ascendencia común: Los organismos se agrupan si comparten un antepasado común que no se comparte con ningún otro grupo.
* Características derivadas compartidas: Estos son rasgos que evolucionaron en un antepasado común y se transmiten a sus descendientes.
* Evidencia molecular: Comparar secuencias de ADN, estructuras de proteínas y otros datos moleculares proporciona una fuerte evidencia de las relaciones evolutivas.
2. Características físicas compartidas: Si bien las relaciones evolutivas son clave, los biólogos también consideran rasgos físicos compartidos, conocidos como características morfológicas . Estos pueden incluir:
* Características anatómicas: La estructura de órganos, huesos y otras partes del cuerpo.
* Características fisiológicas: Cómo funciona el organismo, como su metabolismo, reproducción o sistemas sensoriales.
* Características del desarrollo: Cómo se desarrolla el organismo desde un huevo fertilizado hasta su forma de adulto.
3. Factores ecológicos: Si bien es menos central para la clasificación que la evolución o los rasgos físicos, los factores ecológicos pueden desempeñar un papel, particularmente a niveles taxonómicos más bajos. Esto incluye:
* hábitat: Donde vive el organismo.
* Dieta: Lo que come el organismo.
* Interacciones con otras especies: Relaciones depredador-presa, competencia, etc.
4. Datos genéticos: El advenimiento de las técnicas moleculares ha revolucionado la clasificación. Comparar secuencias de ADN permite a los biólogos:
* Resolver relaciones evolutivas: Especialmente útil para grupos con pocas diferencias físicas.
* Identificar especies crípticas: Especies que parecen iguales pero son genéticamente distintas.
* Comprender la propagación de genes: Rastreando los orígenes y el movimiento de las poblaciones.
En resumen, no hay un factor "más importante" único. La jerarquía de clasificación se basa en la interacción de estos factores, con relaciones evolutivas que tienen prioridad, seguida de características físicas compartidas y luego datos ecológicos y genéticos.