* Adaptabilidad a entornos cambiantes: El medio ambiente cambia constantemente:clima, fuentes de alimentos, depredadores, enfermedades, etc. Si una especie tiene una amplia gama de rasgos dentro de su población (variación), es probable que algunas personas sean más adecuadas para las nuevas condiciones que otras. Es más probable que estos individuos sobrevivan, reproduzcan y transmitan sus rasgos ventajosos, lo que permite que la especie se adapte y persista.
* Resistencia a la enfermedad: Una población diversa es menos vulnerable a los brotes de enfermedades. Si todos tienen la misma susceptibilidad, una enfermedad podría eliminar a toda la población. La variación asegura que algunos individuos puedan tener resistencia genética, lo que permite que la especie sobreviva y reconstruya.
* Evitar la extinción: Sin variación, una especie se vuelve muy frágil. Si el medio ambiente cambia drásticamente, o emerge un nuevo depredador, toda la especie podría ser eliminada. La variación permite que la especie cubra sus apuestas y aumente sus posibilidades de sobrevivir desafíos imprevistos.
Ejemplos:
* polillas pimenteras: Durante la revolución industrial, la contaminación oscureció los árboles donde vivían las polillas salpicadas. Las polillas de color claro se volvieron más fáciles de presa para las aves, mientras que las polillas más oscuras se mezclan en mejor y sobrevivieron. Con el tiempo, la población cambió hacia polillas más oscuras, lo que demuestra el poder de la variación en la adaptación.
* Resistencia a los antibióticos: Las bacterias son increíblemente diversas. Cuando se usan antibióticos, algunas bacterias tienen mutaciones que los hacen resistentes. Estas bacterias sobreviven, reproducen y extienden la resistencia, haciendo que los antibióticos sean menos efectivos con el tiempo.
En resumen: La variación es el combustible para la evolución. Permite que las especies se adapten a las condiciones cambiantes, luchen contra la enfermedad y, en última instancia, sobrevivan en un mundo en constante evolución.