1. Absorción de choque: Actúan como cojines entre el fémur (muslo) y la tibia (espinilla), absorbiendo el impacto de las actividades que soportan el peso y protegen la articulación del desgaste.
2. Estabilidad conjunta: Los meniscos ayudan a estabilizar la articulación de la rodilla distribuyendo peso uniformemente a través de las superficies articulares y limitando el movimiento excesivo.
3. Lubricación: Contribuyen al movimiento suave de la articulación de la rodilla al proporcionar una superficie lisa y baja para que los huesos se deslicen.
4. Suministro de nutrientes: Juegan un papel en la nutrición del cartílago articular.
5. Properioception: Proporcionan información sensorial sobre la posición y el movimiento de la articulación de la rodilla.
En resumen, los meniscos son esenciales para la función adecuada de la articulación de la rodilla, proporcionando absorción de choque, estabilidad, lubricación, suministro de nutrientes y propioscepción.