* Más cartílago: El esqueleto de un recién nacido tiene más cartílago que el de un adulto, lo que lo hace más flexible. Este cartílago se convertirá gradualmente en hueso a través de un proceso llamado osificación.
* hueso más suave: Los huesos recién nacidos también son más suaves y más porosos que los huesos adultos. Esto los hace más vulnerables a las fracturas, pero también les permite crecer y cambiar de forma más fácilmente.
* Fontanels: El cráneo de un recién nacido tiene puntos suaves llamados Fontanels, donde los huesos aún no se han fusionado. Estas fontanelas permiten que el cráneo se comprime durante el nacimiento y también ayudan al cerebro a crecer.
Entonces, si bien el esqueleto de un recién nacido está hecho de hueso, es muy diferente del esqueleto de un adulto en términos de flexibilidad, densidad y composición general.