Los cuásares (fuentes de radio cuasi estelares descubiertas hace más de cinco décadas) son los objetos más luminosos que se conocen. Eclipsan al Sol miles de millones de veces y emiten más energía por segundo que mil galaxias juntas. Además de luz visible, irradian una extraordinaria cantidad de rayos X, lo que los convierte en los faros más brillantes del cosmos.
Estas potencias distantes no son sólo brillantes; son compactos. La región activa de un cuásar es aproximadamente un millón de veces más pequeña que su galaxia anfitriona, pero produce suficiente energía para ser detectable desde 12 mil millones de años luz de distancia.
En el corazón de la mayoría de las galaxias se encuentra un agujero negro supermasivo. Cuando un agujero negro de este tipo acumula gas rápidamente, el material que cae se calienta a millones de grados, lanzando chorros relativistas de electrones que emiten ondas de radio y rayos X. La atracción gravitacional del agujero negro impulsa la intensa luminosidad del quásar.
Los chorros de cuásares viajan casi a la velocidad de la luz, creando espectaculares firmas de radio y rayos X que pueden mapearse a través de grandes distancias. Su extraordinaria producción de energía permite a los astrónomos estudiar el universo primitivo y el crecimiento de los agujeros negros supermasivos.
Los primeros astrónomos, al carecer de imágenes de alta resolución, confundieron los quásares con estrellas distantes. El lanzamiento del Telescopio Espacial Hubble revolucionó los estudios de cuásares al revelar la morfología de sus galaxias anfitrionas y la estructura de sus chorros.
La exquisita resolución del Hubble permite observar chorros de quásar que se extienden años luz más allá del núcleo, proporcionando pistas sobre la física de los discos de acreción y la formación de chorros.
Complementando los datos ópticos, los radiotelescopios, como el Very Large Array y el Square Kilometer Array, detectan las ondas de radio emitidas por los quásares. El descubrimiento de las ondas de radio cósmicas por parte de Karl Jansky en 1935 sentó las bases de este campo, y la interferometría moderna continúa perfeccionando nuestra visión de los núcleos de los cuásares.
Se cree que los cuásares, las radiogalaxias y otros núcleos galácticos activos (AGN) son manifestaciones del mismo motor subyacente. Cuando un chorro relativista apunta hacia la Tierra, el objeto aparece como un quásar; si el chorro se aleja, se observa como una AGN o radiogalaxia menos luminosa.
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