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  • Explorando la actividad geológica en Urano y sus lunas

    Visión digital./Photodisc/Getty Images

    Urano, el séptimo planeta de nuestro sistema solar, se encuentra justo más allá del brillante mundo anillado de Saturno. A pesar de su prominencia, ha recibido mucho menos escrutinio:sólo la Voyager 2 se acercó lo suficiente como para capturar imágenes detalladas. Ese sobrevuelo no reveló actividad en la superficie de Urano, porque el gigante de hielo carece de una corteza sólida. En cambio, cualquier drama geológico se desarrolla en sus lunas.

    Un mundo azul sin rasgos distintivos

    Visto desde lejos, Urano es una esfera lisa de color azul cielo. Su tono proviene de las nubes de metano y hielo de agua que cubren la atmósfera superior, mientras que una profunda envoltura de hidrógeno y helio se extiende hasta llegar a un núcleo helado. Este núcleo contiene alrededor del 80% de la masa del planeta, pero ocupa sólo aproximadamente el 20% de su radio. Urano posee un campo magnético débil y muy inclinado (inclinado 60° desde el eje de rotación) y su eje de giro se encuentra casi en el mismo plano que su órbita, una curiosa alineación geométrica que desconcierta a los astrónomos.

    Un núcleo de diamantes flotantes

    La inusual orientación magnética sugiere que el interior de Urano es en gran medida líquido, en contraste con los núcleos sólidos de Saturno y Júpiter. Los científicos especulan que el líquido puede ser una mezcla presurizada de carbono, agua y metano. Bajo presión extrema, el carbono podría cristalizar en diamante, creando “islas” flotantes de diamantes que giran dentro del corazón fundido del planeta.

    Lunas de Urano

    Si bien el propio Urano no muestra cambios en la superficie, sus lunas sí los muestran. En 2014, el planeta cuenta con 27 lunas; cinco (Titania, Oberon, Umbriel, Ariel y Miranda) son lo suficientemente grandes como para ser detectados desde la Tierra con telescopios, mientras que los 22 restantes fueron catalogados por la Voyager y el Telescopio Espacial Hubble. Oberón y Umbriel parecen antiguos y llenos de cráteres, mientras que Titania, Ariel y Miranda exhiben signos de geología en curso.

    Las superficies de Titania y Miranda

    Ariel cuenta con el terreno más liso de todos los satélites de Urano, con cráteres pequeños y poco profundos que sugieren impactos suaves. Su superficie muestra evidencia de flujos de hielo y valles inducidos por fallas, lo que sugiere actividad tectónica. Miranda, por el contrario, es un mosaico de terrenos diversos:regiones antiguas y muy fracturadas yuxtapuestas con superficies más jóvenes y remodeladas tectónicamente. La proximidad de la luna a Urano genera calentamiento por mareas, lo que probablemente impulsa esta geología dinámica.




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