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Durante milenios, los humanos han contemplado el cielo nocturno, sorprendiéndose con la primera observación registrada en el año 1600 a.C. Disco celeste de bronce de Nebra, que representaba el Sol, la luna creciente y las estrellas. Esta temprana fascinación sentó las bases para la era moderna de la exploración, que culminó con el establecimiento de la NASA, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio.
Como agencia federal, la NASA opera 20 instalaciones de investigación y pruebas y centros de visitantes en todo Estados Unidos. Con una plantilla de más de 18.000 empleados y contratistas, su mandato principal es estudiar lo desconocido en el aire y el espacio exterior. La NASA lidera investigaciones de vanguardia en ciencias de la Tierra y al mismo tiempo explora el Sol, los planetas y el cosmos en general a través de radiotelescopios, vehículos exploradores, sondas y naves espaciales. Un ejemplo emblemático es el lanzamiento en 2021 del telescopio espacial James Webb, que orbita alrededor del Sol y ofrece datos sin precedentes, como el descubrimiento de agua más allá de la Tierra, a astrónomos de todo el mundo. La agencia también lleva a cabo experimentos a bordo de la Estación Espacial Internacional y se está preparando para el programa Artemis, que traerá a los humanos de regreso a la Luna.
Más allá de la exploración, la NASA traspasa los límites de la aeronáutica y la tecnología, ofreciendo innovaciones que benefician a la sociedad. Comparte abiertamente sus hallazgos, colabora con educadores para capacitar a futuros astronautas, ingenieros y científicos, y ofrece oportunidades prácticas que inspiran a los estudiantes a participar en misiones espaciales.
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La NASA se fundó en 1958, no como el primer programa espacial estadounidense sino como el sucesor civil de varias iniciativas aeroespaciales militares. El presidente Dwight D. Eisenhower firmó la Ley Nacional de Aeronáutica y del Espacio, que separa la investigación civil de la militar y crea una agencia para coordinar las actividades espaciales no militares. El lanzamiento del Sputnik en 1957 estimuló este esfuerzo, impulsando a Estados Unidos a seguir el ritmo de los logros soviéticos.
Los primeros triunfos de la NASA incluyen el Proyecto Mercurio, que realizó seis vuelos tripulados entre 1961 y 1963 para probar la viabilidad de los vuelos espaciales tripulados. Siguió la era Apolo, en la que NeilArmstrong y BuzzAldrin del Apolo 11 se convirtieron en los primeros humanos en caminar sobre la Luna en 1969. Estos hitos fueron parte de un legado más amplio que incluyó la primera estación espacial estadounidense, Skylab, en 1973 y la Estación Espacial Internacional (ISS) en 1993, una colaboración multinacional que involucró a 15 países. El Programa del Transbordador Espacial demostró ser la primera nave espacial reutilizable del mundo, mientras que el Telescopio Espacial Hubble, lanzado en 1990, ha realizado más de 1,3 millones de observaciones del universo. En 2012, la NASA se asoció con la empresa privada SpaceX para la primera misión comercial de reabastecimiento a la ISS, marcando una nueva era de cooperación público-privada en el espacio.